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28/06/2026 20:02

Marina Lambertini: la ingeniera agrónoma que impulsa la producción de hortalizas frescas

Del sueño infantil en General Madariaga al asesoramiento técnico en el sector hortícola

Marina Lambertini: la ingeniera agrónoma que impulsa la producción de hortalizas frescas

La trayectoria de Marina Lambertini es un testimonio de cómo la curiosidad infantil puede transformarse en una carrera profesional dedicada a la optimización de los alimentos que llegan a las mesas de miles de familias. Como ingeniera agrónoma egresada de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Lambertini desempeña un rol fundamental en la cadena de producción de hortalizas y vegetales de hoja verde, un sector que requiere una precisión técnica extrema y un seguimiento constante para garantizar la frescura y seguridad de los productos.

Una vocación nacida en General Madariaga

El vínculo de Marina con el sector agropecuario comenzó a los 13 años, cuando su padre, Gustavo Lambertini, adquirió un pequeño establecimiento ganadero en General Madariaga. Aunque su familia no tenía raíces directas en el campo, el entorno rural cautivó rápidamente su interés. Sin embargo, no fueron los animales los que despertaron su pasión, sino la labor técnica de los asesores agronómicos que visitaban el campo. Observar cómo analizaban una espiga de trigo o una planta de maíz para proyectar rendimientos futuros fue el disparador que definió su destino académico y profesional.

A lo largo de su formación en la UBA, Lambertini descubrió su verdadera especialidad: la horticultura. Influenciada por docentes con raíces italianas que transmitían con pasión los secretos de los cultivos intensivos, se enfocó en el desarrollo de vegetales frescos. Esta disciplina, a menudo menos visible que la producción de soja o maíz a gran escala, es esencial para el abastecimiento de los centros urbanos y demanda un conocimiento profundo de la fisiología vegetal y el manejo sanitario.

Asesoramiento técnico en la horticultura moderna

En la actualidad, Marina Lambertini trabaja estrechamente con productores encargados de abastecer a empresas líderes en el procesamiento y comercialización de vegetales frescos. Su tarea diaria consiste en acompañar el ciclo de cultivo de lechugas, espinacas y otras hortalizas, asegurando que se cumplan los estándares de calidad más exigentes. El trabajo del agrónomo en este sector es clave por varias razones:

  • Control riguroso de la trazabilidad y sanidad de los alimentos.
  • Optimización del uso de recursos hídricos en sistemas de riego.
  • Asesoramiento en la selección de variedades adaptadas a cada temporada.
  • Implementación de prácticas sustentables en el manejo de plagas.

A pesar de los desafíos que enfrenta el sector, incluyendo la variabilidad climática y las exigencias del mercado, Lambertini mantiene intacta la pasión que descubrió en su adolescencia. Su labor subraya la importancia de los profesionales que, detrás de escena, garantizan que la producción hortícola argentina sea eficiente y segura. Para ella, cada cosecha exitosa es un reflejo de aquel "bichito" del campo que le picó hace décadas y que hoy se traduce en un aporte concreto a la soberanía alimentaria del país.

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