Campo
26/06/2026 20:28
El ritmo de comercialización se normaliza mientras restan liquidar más de 13.000 millones de dólares
La reciente fluctuación cambiaria y la mejora en el precio de la soja expresado en moneda local han generado un nuevo incentivo para los productores agropecuarios en Argentina. Durante las últimas semanas, se registró un repunte notable en el volumen de operaciones, impulsado principalmente por la necesidad de liquidez para cubrir costos de campaña y la búsqueda de mejores márgenes de rentabilidad ante el nuevo escenario económico. No obstante, tras este pico de actividad inicial, el mercado ha retornado a una dinámica que los analistas consideran habitual y normal para esta época del año calendario.
Según los datos proporcionados por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, al 17 de junio se han comercializado aproximadamente 19,7 millones de toneladas correspondientes a la campaña 2025/26. Esta cifra representa cerca del 41% de la producción total estimada, situándose en niveles muy similares al promedio histórico de los últimos cinco años. A pesar de este avance, todavía queda un volumen considerable de grano en manos de los productores, lo que equivale a más de 13.300 millones de dólares a precios de exportación actuales, representando un capital fundamental para la economía del país.
Un aspecto clave de la comercialización actual es la modalidad en la que se cierran los contratos:
Ramiro Costa, economista jefe de la entidad cerealera, destacó que si bien el ritmo de ventas es levemente inferior al del ciclo pasado, se mantiene dentro de los parámetros esperados por el mercado. La producción total se estima en 50,1 millones de toneladas, lo que deja un saldo exportable significativo para el segundo semestre del año. La decisión de los productores de mantener el grano responde a una estrategia financiera lógica en un contexto de incertidumbre, esperando el momento oportuno para fijar valores definitivos y optimizar la rentabilidad de su cosecha. Hacia adelante, el flujo de divisas dependerá fundamentalmente de la estabilidad del mercado y de los incentivos que encuentren los actores del sector para liquidar los excedentes de producción.