Campo
26/06/2026 20:37
El impresionante crecimiento del estado brasileño frente al estancamiento de la producción en Argentina
En las últimas dos décadas, el panorama agrícola de Sudamérica ha experimentado un cambio drástico que redefine los liderazgos productivos a nivel global. Hace apenas 20 años, las cosechas de soja y maíz de Brasil y Argentina presentaban cifras comparables. Sin embargo, la brecha actual es abismal: mientras que el vecino país ha logrado alcanzar una producción de 180 millones de toneladas de soja, Argentina se mantiene en torno a los 50 millones. Una disparidad similar se observa en el maíz, con Brasil produciendo 140 millones frente a los 60 millones de toneladas locales, marcando una tendencia que preocupa a los analistas del sector local.
Este fenómeno no es producto del azar, sino de una serie de decisiones estratégicas analizadas por la consultora AZ-Group. Un grupo de productores argentinos de diversas localidades como Roque Pérez, Saladillo, Bragado y Santiago del Estero viajó recientemente al estado de Mato Grosso para estudiar este modelo de éxito. A pesar de contar con 900.000 kilómetros cuadrados y ser el tercer estado más extenso de Brasil, la región enfrenta desafíos geográficos significativos, incluyendo suelos con limitaciones naturales y una gran distancia respecto a los puertos de exportación. A pesar de estas adversidades, el desarrollo económico y social ha sido impresionante.
El éxito de Mato Grosso se basa en varios pilares fundamentales que han permitido su expansión:
Hoy en día, este estado brasileño es responsable del 12% de la producción mundial de soja y representa el 24% del Producto Bruto Interno agropecuario de su país. Lidera no solo en soja, sino también en maíz y algodón, consolidándose como un motor económico imparable. El contraste con la situación argentina pone de manifiesto la necesidad de políticas que trasciendan la coyuntura y permitan recuperar el terreno perdido en el mercado internacional. La comparación entre ambas naciones subraya que el potencial natural no es suficiente si no está acompañado de una visión de futuro. Mientras Brasil apostó por la expansión y la eficiencia, Argentina ha enfrentado diversas trabas que limitaron su capacidad de crecimiento sostenido en el sector más dinámico de su economía nacional.