Negocios
24/06/2026 19:35
El especialista analiza la convergencia entre la sostenibilidad y las finanzas en un contexto de complejidad global
En el marco de la décima edición del summit de Sustentabilidad organizado por LA NACIÓN, Iván Buffone, director de BS Capital Partners y líder estratégico en el Grupo de Fundaciones y Empresas, ofreció una conferencia reveladora sobre el nuevo paradigma que une a la economía con el medio ambiente. Según el especialista, hoy es imposible disociar el rendimiento económico de la gestión de factores ambientales y sociales. En la actualidad, cualquier crisis en estas áreas deja de ser un tema puramente ético para convertirse en un factor de riesgo financiero que afecta la valoración de las compañías a nivel global.
Buffone sostiene que vivimos en un momento de "complejidad sistémica", donde los desafíos globales no solo se multiplican, sino que colisionan entre sí de formas inesperadas. Factores como la pobreza extrema, la desigualdad social, el cambio climático acelerado y la degradación de los ecosistemas han dejado de ser temas de la agenda periférica para instalarse en el núcleo de la toma de decisiones de los directorios corporativos. La agenda de sostenibilidad ya no es una opción de imagen institucional, sino una estrategia de resiliencia indispensable para la supervivencia de cualquier modelo de negocio en el siglo XXI.
Durante su exposición, el especialista detalló los tres pilares o focos de conflicto que están obligando al sistema económico internacional a reconfigurarse de manera defensiva:
Buffone enfatizó que la sostenibilidad funciona hoy como un radar avanzado para detectar vulnerabilidades que los balances contables tradicionales no suelen captar a tiempo. Los desastres naturales derivados del cambio climático, por ejemplo, impactan directamente en la infraestructura y en la capacidad de pago de los compromisos de deuda. Del mismo modo, los conflictos sociales en las comunidades donde operan las empresas pueden paralizar la producción, erosionando la rentabilidad a largo plazo. En conclusión, integrar criterios ambientales y sociales en las finanzas es la única vía para garantizar un crecimiento estable en un entorno de incertidumbre global.