Economía
23/06/2026 18:54
El informe de Scentia destaca una moderación en la caída de las ventas gracias a la desaceleración inflacionaria.
El escenario económico de Argentina continúa mostrando una dinámica de ajuste, aunque los datos más recientes correspondientes al mes de mayo traen un leve respiro para el sector minorista y las empresas de alimentos. Según el último informe elaborado por la consultora Scentia, el consumo masivo experimentó una caída del 1,6% en comparación con el mismo mes del año anterior. Si bien la cifra sigue siendo negativa, representa una desaceleración muy significativa respecto de las fuertes contracciones de dos dígitos registradas durante el primer trimestre de 2026, lo que sugiere que el mercado local podría estar encontrando finalmente un piso de estabilidad tras meses de fuerte incertidumbre.
El principal motor de este cambio de tendencia es la desaceleración sostenida de la inflación. La moderación en el ritmo de aumento de los precios ha permitido que el poder adquisitivo de los hogares, aunque golpeado, no se deteriore a la velocidad extrema de los meses anteriores. De hecho, el relevamiento de Scentia destaca que el precio promedio ponderado de los productos básicos en las góndolas ha comenzado a alinearse con el Índice de Precios al Consumidor (IPC). En algunas categorías específicas, como productos de limpieza y ciertos alimentos secos, los aumentos han quedado incluso por debajo del indicador general, lo que ha incentivado una leve reactivación del volumen de ventas.
Al analizar el comportamiento detallado por canales de comercialización, se observan matices importantes que definen el perfil actual del consumidor argentino, quien se ha vuelto mucho más selectivo:
Otro dato alentador que arroja el informe es la comparación intermensual. Respecto de abril, el consumo mostró un incremento marginal del 0,1%. Aunque es una variación mínima, rompe con una racha de descensos consecutivos y marca el primer registro positivo en términos mensuales de lo que va del año. Este fenómeno es interpretado por los analistas como un síntoma de que la demanda social está comenzando a reaccionar ante una menor volatilidad financiera, a pesar de que el acumulado de los primeros cinco meses del año todavía arrastra una caída total del 3% interanual.
Para el segundo semestre del año, las expectativas están puestas en la recuperación progresiva del salario real. Si la inflación continúa su senda descendente y se logran acuerdos paritarios que recompongan los ingresos, es muy probable que el consumo masivo comience a mostrar números positivos hacia el último trimestre. No obstante, las empresas del sector mantienen una postura de cautela, enfocándose en ofrecer envases más pequeños y estrategias de precios competitivos para retener a un cliente que ha transformado sus hábitos de compra, priorizando la austeridad y la comparación constante de precios en cada visita al punto de venta.