Campo
23/06/2026 19:37
Tras formarse en la Universidad Nacional del Nordeste, la agrónoma de 34 años desarrolla un doctorado en Holanda para revalorizar subproductos del tomate
La trayectoria de Sofía Cano Alfañar es un testimonio de perseverancia, vocación y excelencia académica. Originaria de Mercedes, Corrientes, esta ingeniera agrónoma de 34 años ha recorrido un camino que la llevó desde los paisajes rurales de su provincia natal hasta los centros de investigación más avanzados del Viejo Continente. Actualmente, se encuentra cursando un doctorado en Holanda, donde lidera una investigación que podría cambiar la forma en que entendemos el aprovechamiento de los recursos naturales en la industria alimentaria.
Su historia comenzó en la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), donde forjó las bases de su conocimiento en agronomía. Aunque su familia no poseía campos propios, el vínculo con el sector rural era estrecho, ya que su padre y tíos se desempeñaban como mecánicos especializados en maquinaria agrícola. Esta cercanía con la producción le permitió desarrollar una temprana fascinación por las plantas y la naturaleza, una curiosidad que eventualmente se transformó en una carrera científica internacional que ha pasado por laboratorios en Estados Unidos, Hungría y España.
El núcleo de su trabajo actual se centra en la economía circular aplicada a la alimentación. Cano Alfañar investiga cómo transformar los residuos de las plantas de tomate, que usualmente se descartan tras la cosecha, en nuevas fuentes de proteínas aptas para el consumo humano. Este proyecto no solo busca reducir el desperdicio en el sector agroindustrial, sino también ofrecer alternativas sostenibles ante la creciente demanda global de nutrientes.
A lo largo de su carrera, Sofía ha enfrentado múltiples desafíos que han fortalecido su perfil profesional:
Para la investigadora correntina, el objetivo final es la revalorización de lo que hoy consideramos basura. El proyecto en Holanda se enmarca en una tendencia mundial que busca sistemas alimentarios más eficientes y menos dependientes de las fuentes de proteína tradicionales. Con su trabajo, Sofía Cano Alfañar no solo representa el talento argentino en el exterior, sino que también contribuye con soluciones prácticas a problemas globales de sostenibilidad y nutrición, demostrando que la formación iniciada en el litoral argentino tiene el potencial de alcanzar los máximos estándares de la ciencia internacional.