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21/06/2026 10:19

El uso de aserrín en la alimentación bovina: una alternativa para reducir costos en la ganadería

Investigaciones revelan que los residuos de madera pueden sustituir fuentes fibrosas en zonas con actividad forestal cercana.

El uso de aserrín en la alimentación bovina: una alternativa para reducir costos en la ganadería

En la búsqueda constante por mejorar la rentabilidad de los establecimientos ganaderos, la ciencia y la industria están explorando fronteras poco convencionales. Una de las alternativas más prometedoras que ha surgido recientemente es la utilización de aserrín y viruta de madera como sustitutos parciales de la fibra en la dieta de las vacas. Esta estrategia cobra especial relevancia en zonas geográficas donde la proximidad a aserraderos permite acceder a estos subproductos a un costo significativamente menor que el de las reservas forrajeras tradicionales como el heno o los silajes.

La investigación sobre el aprovechamiento de residuos agroindustriales ha revelado que la madera, lejos de ser un material inerte, posee una composición química que puede ser aprovechada por el sistema digestivo de los rumiantes si se gestiona adecuadamente. Los niveles de materia seca del aserrín oscilan entre el 40% y el 70%, mientras que la proteína bruta se sitúa en un rango del 2% al 4%. Aunque su digestibilidad general es moderada, ciertas especies como el Pino han mostrado resultados sorprendentes, alcanzando hasta un 64% de digestibilidad de la materia seca, superando las expectativas iniciales de los nutricionistas animales.

Ventajas nutricionales y desafíos del aprovechamiento forestal

Uno de los hallazgos más categóricos de los estudios técnicos es la similitud estructural de la fibra del aserrín con algunos recursos forrajeros de alta calidad. Los porcentajes de fibra detergente neutra (FDN), que se ubican entre el 37% y el 50%, son comparables a los que se obtienen en un silaje de maíz de buena factura. Esto significa que la madera puede cumplir una función física vital en el rumen, estimulando la masticación y manteniendo la salud digestiva del animal.

Para maximizar el valor nutricional de este recurso, se emplean diversos procesos de extracción que permiten aislar componentes beneficiosos. Entre los elementos que se pueden obtener mediante métodos de presión, vapor y solventes orgánicos se incluyen:

  • Azúcares solubles y almidón: Fuentes de energía inmediata.
  • Sustancias fenólicas: Como taninos y saponinas, que pueden influir en la fermentación ruminal.
  • Fracción fibrosa compleja: Compuesta por celulosa (50-55%), hemicelulosa (20-30%) y lignina (15-35%).

La adopción de este tipo de suplementación no solo representa un alivio para los costos operativos de los productores en cuencas lecheras o ganaderas cercanas a polos forestales, sino que también contribuye a la sostenibilidad ambiental mediante la economía circular. La capacidad de transformar un desperdicio industrial en proteína animal (carne o leche) es una de las claves para el futuro de la ganadería argentina, permitiendo que el sector sea más competitivo sin comprometer la salud del rodeo ni la calidad del producto final.

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