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17/06/2026 00:30

El peligro psicológico de usar cuentas falsas para espiar a las exparejas en redes sociales

Expertos analizan el fenómeno de las lurkstas y su impacto en la superación de las rupturas amorosas

El peligro psicológico de usar cuentas falsas para espiar a las exparejas en redes sociales

En la era de la hiperconectividad, el fenómeno de las cuentas falsas en redes sociales ha cobrado una dimensión preocupante, especialmente en el ámbito de las relaciones sentimentales. El acto de crear un perfil anónimo para vigilar la actividad de una expareja se ha convertido en una práctica extendida, impulsada por la curiosidad pero cargada de consecuencias psicológicas negativas. Este comportamiento, definido por muchos como "rascar una herida para comprobar si sigue ahí", refleja la dificultad de cerrar ciclos emocionales en un mundo digital que no olvida.

Del anonimato a la obsesión: ¿qué son las lurkstas?

El término 'lurksta', derivado de la palabra inglesa 'lurk' (estar al acecho o espiar), se utiliza para describir aquellas cuentas creadas exclusivamente con el propósito de observar sin ser visto. A diferencia de las 'finstas', que son perfiles secundarios compartidos con un círculo de amigos íntimos para mostrar una faceta más auténtica de la vida, las 'lurkstas' operan en la sombra. Recientemente, celebridades como la actriz Margarida Corceiro han admitido poseer cuentas falsas para navegar por la red sin las restricciones de su identidad pública, lo que ha reavivado el debate sobre la privacidad y el acoso digital.

Vigilar a una expareja a través de estos métodos genera un bucle de ansiedad que los psicólogos advierten como altamente perjudicial para la salud mental. Al mantener el contacto visual indirecto con la vida de la otra persona, el proceso de duelo se detiene, impidiendo que el individuo se enfoque en su propia recuperación.

  • El espionaje digital alimenta fantasías y malentendidos sobre la realidad del otro.
  • Fomenta conductas obsesivas que pueden escalar hacia el ciberacoso.
  • Dificulta el establecimiento de contactos cero, esencial para superar una ruptura.

La gratificación instantánea de ver una nueva historia o publicación de la expareja actúa como una droga que calma momentáneamente la ansiedad, pero que a largo plazo profundiza el dolor. "Es como volver a abrir una cicatriz cada vez que se está cerrando", señalan los expertos en bienestar emocional. La tecnología ha eliminado las barreras físicas de la distancia, lo que obliga a los usuarios a desarrollar una mayor disciplina emocional y a entender que el acceso a la información no siempre es beneficioso para su estabilidad psíquica.

Para salir de este círculo vicioso, es fundamental reconocer que el anonimato no exime del daño autoinducido. La búsqueda de la verdad a través de una pantalla rara vez ofrece el cierre que las personas necesitan; por el contrario, suele ofrecer una versión distorsionada y selectiva de la realidad que solo prolonga el sufrimiento. La recomendación de los profesionales es clara: priorizar el autocuidado y desvincularse totalmente de la presencia digital de quienes ya no forman parte de nuestra vida cotidiana.

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