Campo
20/06/2026 10:44
Una fundación busca asentar a 150 familias mediante un esquema que integra ganadería regenerativa, ciencia y turismo sustentable.
En la inmensidad de Santa Cruz, donde el viento y el silencio dominan el paisaje, un grupo de visionarios ha decidido enfrentar uno de los problemas más agudos de la región: el despoblamiento rural. Rafael Martínez de Sanzo, un abogado que se enamoró de la estepa santacruceña hace más de tres décadas, encabeza una iniciativa que busca revertir la migración de las familias hacia los centros urbanos. A través de la Fundación Patagonia Rural Sustentable (FPRS), se ha diseñado un plan estratégico que pretende demostrar que es posible habitar y producir en una de las zonas más inhóspitas del mundo de manera equilibrada y rentable.
La problemática del abandono de campos en la Patagonia no es nueva, pero la propuesta de la FPRS introduce un enfoque multidimensional que rompe con los esquemas tradicionales. El objetivo es ambicioso: reinstalar a un mínimo de 150 familias rurales en un plazo de tres años. Sin embargo, no se trata simplemente de entregar tierras, sino de crear ecosistemas productivos que brinden sustento, educación y tecnología a los nuevos pobladores. Para Martínez de Sanzo, la clave reside en entender que la conservación del medio ambiente debe ir de la mano con el desarrollo social y económico de quienes cuidan el territorio.
El núcleo de este proyecto se basa en la creación de nodos productivos diversificados. La fundación propone abandonar los monocultivos de ideas y apostar por una economía del conocimiento aplicada al territorio. Entre las actividades principales que se impulsan se encuentran la ganadería regenerativa, que permite recuperar la salud de los suelos degradados por el sobrepastoreo, y el aprovechamiento de fibras naturales de alta calidad. Además, el plan contempla el desarrollo del turismo de naturaleza y la generación de energías renovables, aprovechando el potencial eólico de la región para abastecer a las nuevas comunidades rurales.
Los pilares fundamentales que sostienen este plan integral incluyen:
La experiencia personal de Rafael Martínez de Sanzo, quien junto a su hermano gestiona los establecimientos El Delfín y Sierra Andía sobre la mítica ruta 37, sirve como prueba de concepto para este modelo. La inmensidad patagónica, lejos de ser un obstáculo, es vista como una oportunidad para demostrar que la vida rural en el siglo XXI puede ser moderna, conectada y sustentable. El desafío es titánico, pero el plan ya está en marcha, buscando atraer a familias que sientan la misma urgencia de transformar el horizonte en un hogar permanente, asegurando que el sueño de una Patagonia poblada y productiva no se pierda en el tiempo.