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20/06/2026 07:30
La demanda internacional y la escasez de oferta impulsan un escenario de firmeza para la hacienda
La ganadería argentina se encuentra ante un cambio de paradigma que promete redefinir el negocio en los próximos años. El consultor Víctor Tonelli ha enfatizado que los actuales precios de la hacienda no son una anomalía pasajera, sino la respuesta a una tendencia global de la que Argentina estuvo desconectada durante décadas. Hoy, la realidad del mercado internacional se impone sobre la plaza local, mostrando una demanda de proteína roja que crece de manera sostenida frente a una oferta que no logra reaccionar con la misma velocidad productiva.
La situación actual es el resultado de un proceso de liquidación de stocks en los principales países productores, quienes redujeron sus rodeos para abastecer la demanda inmediata, generando un vacío productivo que ahora impulsa los valores al alza. Como consecuencia directa, el mundo ha entrado en una fase de retención de vientres y recuperación de existencias, lo que asegura una oferta restringida por un período de al menos cuatro o cinco años. Este ciclo ganadero es inevitable y responde a la biología propia de la especie, donde los tiempos de gestación y engorde impiden una respuesta rápida ante los estímulos económicos del mercado.
Para el productor argentino, este escenario representa una oportunidad histórica de capitalizar la eficiencia productiva. Según proyecciones de especialistas, el proceso de escasez que comenzó a gestarse cerca del año 2005 es de carácter estructural y llevará un tiempo considerable corregirse. En este contexto, la inversión en genética y manejo se vuelve fundamental para maximizar los rendimientos de un producto que será cada vez más escaso y valorado a nivel global.
Paralelamente, el interés de empresarios por activos estratégicos del sector, como el caso de la industria láctea y la empresa SanCor, demuestra que los inversores ven en la cadena de valor alimenticia un refugio seguro y con potencial de crecimiento. El gran desafío para la ganadería local será mantenerse competitiva y sortear las posibles intervenciones que dificulten la conexión con los precios internacionales, permitiendo que la rentabilidad llegue a cada eslabón de la cadena de producción.