Ciencia
17/06/2026 11:59
Un estudio revela que la bacteria ya causaba estragos en poblaciones nómadas mucho antes de las ciudades
Un equipo internacional de investigadores ha logrado un hallazgo sin precedentes que cambia nuestra comprensión sobre la historia de las enfermedades infecciosas. Según un estudio publicado recientemente en la revista científica Nature, la peste más antigua de la que se tiene registro surgió en la región de Siberia hace aproximadamente 5.500 años. Los hallazgos se localizaron en los alrededores del lago Baikal, una zona situada en el sur de Siberia y al norte de la actual Mongolia, donde habitaban grupos humanos nómadas durante la transición entre el Paleolítico y el Neolítico.
Históricamente, se pensaba que las grandes plagas y enfermedades infecciosas eran una consecuencia directa de la sedentarización, el surgimiento de las primeras ciudades en el Oriente Medio y la convivencia estrecha con animales domésticos. Sin embargo, este descubrimiento demuestra que la bacteria Yersinia pestis ya circulaba entre comunidades de cazadores, pescadores y recolectores mucho antes de la formación de los grandes asentamientos urbanos. Aunque estos grupos vivían en lo que se podría considerar un entorno natural aislado, la enfermedad logró infiltrarse y causar una mortalidad significativa en estas poblaciones.
La investigación detallada de los restos óseos recuperados ha revelado aspectos cruciales sobre la biología de este patógeno ancestral. Entre los puntos más destacados del estudio se incluyen:
El estudio subraya que, aunque estos grupos nómadas no experimentaban la violencia sistémica a menudo asociada con las primeras ciudades complejas, estaban lejos de vivir en un estado de salud idílico. La presencia del brote de peste indica que los patógenos han utilizado las redes de intercambio humano, por muy pequeñas que fueran, para propagarse desde tiempos remotos. Los científicos utilizaron técnicas avanzadas de ADN antiguo para reconstruir el genoma del patógeno a partir de los dientes de los individuos enterrados en la zona del Baikal.
Este hallazgo no solo retrasa el cronograma de la peste en la historia humana, sino que también proporciona pistas valiosas sobre cómo evolucionan las bacterias para adaptarse a sus huéspedes. La capacidad de la Yersinia pestis para persistir durante milenios y transformarse en una de las mayores amenazas para la humanidad comenzó en los gélidos paisajes siberianos, marcando el inicio de una lucha milenaria entre nuestra especie y los microorganismos. La ciencia continúa indagando en estos cementerios antiguos para entender mejor las futuras amenazas pandémicas a través del espejo del pasado.