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15/06/2026 00:01

Los hermanos argentinos que superaron la crisis y triunfan con una parrilla en Madrid

La historia de éxito de Lana, el restaurante galardonado con dos Soles Repsol

Los hermanos argentinos que superaron la crisis y triunfan con una parrilla en Madrid

La trayectoria de los hermanos Martín y Joaquín Narvaiz Fernández es un relato inspirador de perseverancia, adaptación y éxito en el competitivo mundo de la gastronomía europea. Tras dejar Argentina hace más de dos décadas, estos emprendedores superaron momentos financieros críticos, estando al borde de la quiebra en dos oportunidades, hasta consolidar a Lana como una de las parrillas más prestigiosas de Madrid. Actualmente, su restaurante no solo es un éxito comercial, sino que ha sido galardonado con dos Soles Repsol, posicionándose entre los mejores establecimientos de carne en toda España.

El camino del esfuerzo desde la llegada a Madrid

Martín fue el pionero de la familia en realizar el viaje inverso al de su abuelo José, quien años atrás había emigrado desde Asturias hacia Argentina. Al llegar a la capital española con 19 años, su realidad estuvo lejos de los lujos. Se alojó en un humilde hostal de la calle Fuencarral y comenzó a buscar empleo de manera inmediata. A través de un contacto casual en un cibercafé, consiguió su primer trabajo bajo las órdenes de un empresario del sector nocturno, donde realizó tareas fundamentales pero sacrificadas:

  • Inicios humildes: Realizó labores de limpieza, reposición de bebidas y cuidado de guardarropas en discotecas locales.
  • Formación en el sector: Trabajó en diversos restaurantes de la ciudad, absorbiendo conocimientos sobre el servicio y la gestión de locales.
  • Sociedad familiar: Con la llegada de su hermano Joaquín, cinco años menor, comenzaron a proyectar negocios propios basados en la calidad del producto.

Uno de los mayores desafíos que enfrentaron fue la apertura de un pequeño bar en el barrio de Chamberí. Allí introdujeron el concepto de café de especialidad acompañado de medialunas de manteca artesanales, una rareza en una época donde predominaba la bollería industrial. Martín recuerda este periodo como una pequeña guerra, ya que debían convencer al público de pagar un precio superior por una calidad notablemente más alta. Esta filosofía de no negociar la excelencia fue la que finalmente aplicaron en Lana, inaugurado en enero de 2022. A pesar de los miedos iniciales y los riesgos de fundirse, la apuesta por cortes de carne seleccionados y una técnica impecable les permitió ganarse el respeto de la crítica y el público internacional. Su historia es un claro ejemplo de cómo la identidad culinaria argentina puede transformarse en un estándar de lujo y distinción en el mercado global.

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