Ciencia

15/06/2026 00:45

Michel Devoret y el futuro de la física cuántica: entre circuitos y el premio Nobel

El científico francés analiza los avances que permitieron observar fenómenos cuánticos en objetos macroscópicos

Michel Devoret y el futuro de la física cuántica: entre circuitos y el premio Nobel

Michel Devoret, físico parisino de 73 años y recientemente galardonado con el premio Nobel de Física, reflexiona sobre su trayectoria y el impacto de sus descubrimientos en el mundo moderno. Junto a sus colegas John Martinis y John Clarke, Devoret logró un hito que desafió las convenciones científicas de la época: demostrar que las leyes de la mecánica cuántica no se limitan exclusivamente al mundo de las partículas subatómicas, sino que pueden observarse y manipularse en circuitos eléctricos macroscópicos. Este hallazgo fundamental, realizado a mediados de los años ochenta, sentó las bases para el desarrollo de la computación cuántica actual, permitiendo que objetos visibles al ojo humano se comporten bajo leyes físicas que antes se consideraban exclusivas de lo infinitesimal.

El salto de lo microscópico a los circuitos superconductores

Durante décadas, la comunidad científica creyó que los efectos cuánticos desaparecían inevitablemente al tratar con objetos del mundo macroscópico debido a la decoherencia. Sin embargo, el trabajo pionero de Devoret y su equipo demostró que, mediante el uso de materiales superconductores, es posible crear sistemas donde miles de millones de electrones se comportan de manera colectiva y coherente, siguiendo las reglas de la mecánica cuántica. Este experimento no solo fue una validación teórica de enorme peso, sino un avance tecnológico sin precedentes que permitió la creación de bits cuánticos o cúbits, las unidades básicas de información en la nueva era de la informática.

Para comprender la magnitud de este avance, es necesario destacar los siguientes puntos clave que definieron su investigación:

  • Superconductividad: El uso de materiales que no ofrecen resistencia eléctrica fue esencial para mantener la coherencia cuántica a escalas mayores.
  • Escala macroscópica: Se demostró que objetos lo suficientemente grandes como para ser manipulados físicamente pueden actuar como partículas individuales.
  • Control experimental: La capacidad de medir y manipular estos estados cuánticos en un entorno controlado abrió nuevas puertas a la ingeniería de vanguardia.
  • Fundamentos tecnológicos: Estos circuitos superconductores son hoy la base de los procesadores cuánticos desarrollados por las principales empresas tecnológicas del mundo.

Un futuro incierto pero prometedor para la tecnología cuántica

A pesar de la relevancia de sus contribuciones y del prestigio del galardón obtenido, Devoret mantiene una postura humilde y notablemente cautelosa respecto al futuro. El físico asegura con firmeza que la tecnología es mucho más caprichosa que la meteorología, sugiriendo que es extremadamente difícil realizar pronósticos precisos sobre cuándo veremos aplicaciones prácticas masivas de la computación cuántica en nuestra vida cotidiana. Aunque los cimientos científicos ya están establecidos y son sólidos, el camino hacia una criptografía cuántica infranqueable o computadoras capaces de simular moléculas complejas aún enfrenta desafíos técnicos y materiales considerables.

El legado de Michel Devoret reside en haber transformado una teoría abstracta en una realidad física tangible. Sus experimentos no solo expandieron nuestro conocimiento sobre la naturaleza fundamental de la materia, sino que también proporcionaron las herramientas necesarias para una posible revolución industrial basada en las leyes de la física más profunda. Mientras el mundo espera los próximos grandes hitos, Devoret prefiere centrarse en el trabajo constante del laboratorio, consciente de que los descubrimientos más disruptivos suelen surgir de la curiosidad pura, lejos de las presiones de los mercados y los pronósticos apresurados.

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