Moda
14/06/2026 00:30
La artista multidisciplinar explora las tensiones entre la ciencia y la mística en su nueva instalación en Madrid
La reconocida artista navarra Greta Alfaro, nacida en Pamplona en 1977, presenta en Matadero Madrid una de sus obras más ambiciosas y cargadas de simbolismo hasta la fecha: Ofertorio. A través de una práctica artística multidisciplinar que integra de forma fluida la fotografía, la instalación, el collage y el vídeo, Alfaro construye un relato visual que desafía las convenciones históricas. Su trabajo se distingue por una potencia estética innegable, donde la tradición del barroco y el concepto de la vanitas se encuentran con las problemáticas sociales y científicas más urgentes de nuestro tiempo.
El eje central de Ofertorio gira en torno a la disección —tanto literal como metafórica— de la figura femenina. La artista reflexiona sobre cómo, históricamente, el cuerpo de las mujeres ha sido tratado como un mero objeto de estudio, especialmente dentro de los ámbitos médicos y científicos. Para Alfaro, resulta impactante analizar los archivos y tratados antiguos donde la subjetividad de la mujer desaparece en favor de una observación fría y deshumanizada. Esta exposición busca rescatar esa identidad perdida y poner de manifiesto la violencia implícita en la mirada institucionalizada.
La instalación se apoya en varios pilares fundamentales que definen el lenguaje visual de la autora:
Greta Alfaro ha sabido cultivar un estilo donde la belleza no es el fin último, sino un medio para explorar la destrucción. Sus imágenes, cargadas de una elegancia oscura, invitan a una observación pausada. En Ofertorio, esta dualidad se manifiesta en la representación de la medicina como una práctica que, buscando el conocimiento, a menudo ha incurrido en la vulneración de la integridad femenina. La artista sugiere que, incluso en los contextos que consideramos más avanzados o racionales, como la ciencia moderna, persisten ecos de una dominación histórica que conviene revisar críticamente.
El espacio de Matadero resulta idóneo para esta muestra, ya que su propia arquitectura industrial refuerza el concepto de procesamiento y análisis corporal. Los visitantes podrán sumergirse en una atmósfera donde lo sagrado y lo profano se entrelazan. Con esta nueva propuesta, Alfaro no solo reafirma su posición como una de las creadoras más relevantes de su generación, sino que propone un ejercicio de memoria histórica y justicia visual indispensable para comprender las raíces de la identidad contemporánea y la lucha por la autonomía del cuerpo.