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12/06/2026 14:00
Los detalles del ritual que sigue un reconocido artista argentino durante las competencias de fútbol internacionales
En el fascinante y a veces excéntrico mundo del espectáculo, las cábalas y rituales suelen ser un tema recurrente, especialmente cuando se acercan eventos de gran magnitud emocional como los mundiales de fútbol. Recientemente, una reconocida figura pública dejó a toda la audiencia boquiabierta al confesar su costumbre más íntima y extravagante para asegurar el triunfo de la selección argentina. Esta sorprendente revelación tuvo lugar durante una entrevista exclusiva para el programa La mañana con Moria, bajo la conducción de la siempre polémica y directa Moria Casán.
Durante la distendida charla, el artista no tuvo reparos en brindar detalles sobre su ritual más sagrado. "Uso un calzón agujereado en cada partido del mundial", afirmó con una seriedad que dejó mudos a los presentes antes de desatar una ola de risas en el estudio. Según explicó el famoso, esta prenda no es simplemente ropa interior vieja, sino un amuleto que ha cargado con la energía de victorias pasadas y que, según su firme creencia, actúa como un escudo protector contra la mala suerte y los resultados adversos en el campo de juego.
Este tipo de confesiones suelen generar un impacto inmediato en las redes sociales, donde los fanáticos debaten apasionadamente sobre la efectividad de estos rituales. Para muchos, las cábalas son una herramienta psicológica fundamental para canalizar el nerviosismo extremo que genera el deporte más popular del país. El invitado aseguró que la prenda en cuestión se encuentra en un estado de deterioro avanzado debido al paso de los años, pero que el valor simbólico y la "efectividad" comprobada le impiden reemplazarla o incluso lavarla durante el transcurso de la competencia internacional.
Moria Casán, fiel a su estilo incisivo, indagó sobre el origen de esta particular tradición. El famoso relató que todo comenzó años atrás, en un partido decisivo que la selección ganó de forma heroica mientras él, por pura casualidad, vestía esa prenda dañada. A partir de ese momento, el objeto trascendió su función original para convertirse en una pieza sagrada de su vestuario mundialista. Para el artista, no se trata de una cuestión de higiene, sino de una conexión metafísica con el éxito deportivo que no se puede romper por motivos racionales.
Más allá de lo anecdótico y divertido del relato, estas historias son un fiel reflejo de la pasión desenfrenada que el fútbol despierta en la sociedad argentina. Las figuras del espectáculo, al igual que cualquier hincha común, depositan sus esperanzas en gestos cotidianos y objetos personales, creando una identidad compartida a través de la fe en lo invisible. La pasión no entiende de lógica, y esta cábala del "calzón agujereado" se suma ahora al extenso folclore nacional de los mundiales, recordándonos que, cuando juega la selección, todo vale para alcanzar la gloria máxima.