Ciencia
10/06/2026 12:00
La teoría de la endosimbiosis de Lynn Margulis cobra nueva relevancia con hallazgos sobre la evolución microbiana
La comprensión actual de la biología celular y el origen de la complejidad biológica ha experimentado un cambio de paradigma al profundizar en las raíces más remotas de la vida. Según las investigaciones más recientes, que refuerzan teorías evolutivas que alguna vez fueron polémicas, los seres humanos y todos los organismos multicelulares descendemos de interacciones cooperativas fundamentales entre microbios. Esta perspectiva científica rompe con la visión tradicional y simplista de la evolución como una competencia feroz, situando a la simbiosis, la cooperación y la integración en el centro mismo del desarrollo de la vida compleja en la Tierra.
La gran transformación en nuestra manera de entender la célula ocurrió en 1967, cuando la bióloga Lynn Margulis enunció su teoría sobre el origen de las células eucariotas. Margulis propuso que la célula compleja, la unidad básica de plantas, hongos y animales, no surgió únicamente mediante pequeñas mutaciones genéticas acumuladas, sino a través de una simbiosis radical entre distintos microbios. Aunque en su momento fue recibida con un fuerte escepticismo, hoy la comunidad científica acepta de forma unánime que este proceso de cooperación fue el motor principal que permitió el salto hacia la complejidad biológica hace unos 2.000 millones de años.
En aquel periodo remoto, una bacteria ancestral se alojó de forma permanente dentro de una arquea, estableciendo una relación de dependencia mutua que cambió el curso de la historia biológica. Esta bacteria evolucionó hasta convertirse en las actuales mitocondrias, que funcionan como las centrales energéticas de nuestras células. Los aspectos más relevantes de este proceso incluyen:
Este hallazgo resalta que somos, en realidad, un mosaico biológico compuesto por antiguos microbios que aprendieron a colaborar para sobrevivir. Las investigaciones actuales en genómica han revelado que incluso ciertos fragmentos de nuestro ADN provienen de virus antiguos que se integraron en nuestros ancestros. La idea de que la vida compleja es el resultado de una gran alianza microbiana transforma nuestra percepción de la naturaleza: no somos individuos aislados compitiendo por recursos, sino el producto de un éxito cooperativo sin precedentes que ha perdurado durante eones. Este conocimiento no solo aclara nuestro pasado evolutivo, sino que también ofrece nuevas vías para la medicina y la biotecnología al entender cómo los diferentes componentes de nuestras células interactúan y se comunican entre sí para mantener la salud y la vida.