Campo
09/06/2026 20:04
La iniciativa busca revertir la baja tasa de reposición de nutrientes en los suelos argentinos
La salud de los suelos en la Argentina atraviesa un periodo de degradación crítica que ha encendido todas las alarmas tanto en el ámbito legislativo como en el técnico. Con una tasa de reposición de nutrientes que se ubica hoy entre las más bajas de los países agroexportadores, la capacidad productiva nacional se encuentra severamente limitada por la falta de inversión sostenida en fertilización. Ante este escenario preocupante, diversos especialistas del sector respaldaron recientemente en la Cámara de Diputados un ambicioso proyecto de ley que busca incentivar el uso de fertilizantes mediante beneficios fiscales directos. La propuesta, liderada por el diputado nacional Martín Ardohain, plantea una estrategia integral para fortalecer la competitividad del campo argentino.
El corazón de la iniciativa legislativa consiste en permitir que los productores agropecuarios puedan deducir un 30% adicional de sus inversiones en fertilizantes en el Impuesto a las Ganancias. Según las proyecciones técnicas presentadas por Fertilizar Asociación Civil y la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (Fada), esta medida no solo es urgente desde lo ambiental, sino también sólida desde lo económico. Los ejes centrales del debate parlamentario destacaron los siguientes puntos:
Durante las exposiciones en la Comisión de Agricultura y Ganadería, María Fernanda Gonzalez Sanjuan, directora ejecutiva de Fertilizar AC, advirtió que la Argentina repone solo entre el 32% y el 37% de los nutrientes vitales que se lleva la cosecha. Esta cifra es drásticamente inferior a la de competidores directos como Brasil, Estados Unidos o los países de la Unión Europea. El proyecto busca cerrar esta brecha tecnológica y fomentar una cultura de manejo responsable y balanceado del suelo. El uso eficiente de la tecnología de nutrición es la clave para asegurar no solo el rendimiento en kilos, sino también la calidad nutricional de los alimentos producidos y la capacidad de secuestro de carbono de los suelos. Al incentivar la inversión en fertilizantes, el país protege su patrimonio natural más valioso y asegura su rol como proveedor global confiable en un mundo con demanda creciente.