Campo
08/06/2026 13:49
El gobierno busca proteger la propiedad intelectual para atraer tecnología y aumentar las exportaciones en 4000 millones de dólares
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, ha salido en defensa de la nueva normativa que establece un protocolo estricto para el control de identidad varietal en los granos. Esta medida, oficializada mediante la resolución conjunta 3/26, representa un intento ambicioso del gobierno de Javier Milei por saldar lo que han denominado una "deuda histórica" con el sector agroindustrial argentino. El objetivo principal es garantizar la protección de la propiedad intelectual en el desarrollo de semillas, un factor que se considera clave para alcanzar la frontera tecnológica en la producción del campo.
La defensa de Sturzenegger se basa en la premisa de que la falta de seguridad jurídica sobre las patentes biotecnológicas ha frenado la llegada de innovaciones genéticas al país. El funcionario utilizó su cuenta en la red social X para explicar cómo este atraso ha afectado la competitividad nacional. Según sus declaraciones, la medida busca resolver un problema estructural que ha limitado la productividad de diversos cultivos durante décadas. Al asegurar que los desarrolladores de tecnología reciban la compensación justa por su investigación, el gobierno espera que las empresas internacionales introduzcan sus mejores variedades en el mercado local.
Para ilustrar la gravedad de la situación actual, el ministro comparó la realidad del sector algodonero argentino con la de su principal competidor regional. Sturzenegger señaló lo siguiente respecto a los rendimientos:
La resolución conjunta fue firmada por Sergio Iraeta, secretario de Agricultura, y Martín Famulari, presidente del Instituto Nacional de Semillas (Inase). Las proyecciones oficiales son sumamente optimistas: se estima que la implementación efectiva de este protocolo y la consecuente modernización del material genético podrían traducirse en un incremento superior a los 4000 millones de dólares en las exportaciones totales del país. El gobierno considera que este es un paso necesario para que el agro argentino deje de operar con tecnologías obsoletas y pueda competir de igual a igual en los mercados internacionales.
Este nuevo esquema de control no solo beneficia a las grandes multinacionales, sino que, según el discurso oficial, protege a toda la cadena productiva al asegurar que el productor argentino tenga acceso a las mismas herramientas que sus competidores globales. La apuesta del Ministerio de Desregulación es clara: sin protección intelectual no hay inversión en biotecnología, y sin biotecnología, el campo argentino corre el riesgo de quedar rezagado frente a las potencias agrícolas del siglo XXI.