Exterior
06/06/2026 09:17
El primer ministro británico responde a las críticas tras las protestas por la muerte de Henry Nowak en Southampton
El primer ministro británico, Keir Starmer, ha alzado la voz ante lo que considera una intromisión inaceptable en los asuntos internos de su país. La controversia surge tras una serie de declaraciones emitidas por la administración de Estados Unidos, encabezada por Donald Trump, en relación con los disturbios sociales que han sacudido diversas ciudades del Reino Unido. Starmer ha sido tajante al señalar que los comentarios provenientes de Washington no solo son inexactos, sino que constituyen un intento de "interferir en la democracia" británica en un momento de extrema sensibilidad nacional.
El detonante de esta crisis diplomática y social fue el trágico asesinato de Henry Nowak, un joven de 18 años, ocurrido el pasado 23 de diciembre en la ciudad de Southampton. Nowak perdió la vida tras recibir varias puñaladas en un incidente que ha conmocionado a la opinión pública. El sospechoso del crimen, identificado como Vickrum Diwa, de 23 años y de religión sij, fue detenido poco después. Sin embargo, grupos de ultraderecha han aprovechado el suceso para difundir narrativas de odio y agitar las calles, vinculando erróneamente el crimen con políticas migratorias y de convivencia religiosa.
La situación se agravó cuando el vicepresidente de Estados Unidos y otros altos cargos de su administración utilizaron las redes sociales para criticar la gestión de Starmer, sugiriendo que el Gobierno británico estaba perdiendo el control frente a la delincuencia y los conflictos sectarios. Estas acusaciones han sido recibidas con indignación en Londres, donde se acusa a la Casa Blanca de fomentar la desinformación para favorecer agendas políticas externas. Los puntos clave de la tensión incluyen:
Desde el número 10 de Downing Street, se ha emitido un comunicado defendiendo la labor de las fuerzas de seguridad y la independencia del sistema judicial. Starmer ha subrayado que la justicia se aplicará con todo el rigor de la ley contra Diwa, pero ha advertido que no permitirá que la soberanía del Reino Unido sea cuestionada por aliados externos que buscan desestabilizar la paz social. La relación transatlántica atraviesa así uno de sus momentos más gélidos, poniendo a prueba la tradicional "relación especial" entre ambas naciones. En las próximas semanas, se espera que el Gobierno británico refuerce sus medidas de seguridad interior para prevenir nuevos brotes de violencia alimentados por la retórica extremista y la interferencia internacional.