Campo
04/06/2026 20:33
El vicepresidente de la entidad, Marcos Pereda, cuestionó la falta de reglas claras y la carga impositiva sobre el sector agropecuario
La interna en la Sociedad Rural Argentina (SRA) ha tomado una nueva dimensión política tras los recientes cruces mediáticos entre Marcos Pereda, actual vicepresidente de la entidad, y el entorno directo del Ministerio de Economía liderado por Luis Caputo. Pereda, quien ya se prepara activamente para competir contra Nicolás Pino por la conducción de la SRA en las próximas elecciones de septiembre, lanzó duras críticas hacia la política económica actual, señalando la falta de previsibilidad como el principal obstáculo para el desarrollo del sector. La respuesta no tardó en llegar desde las redes sociales, donde Felipe Núñez, director del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) y asesor cercano a Caputo, arremetió contra el dirigente rural, escalando un conflicto que pone de manifiesto las tensiones latentes entre el campo y el Gobierno nacional en un momento clave para la liquidación de divisas.
Durante una reciente intervención en un programa de streaming, Pereda fue contundente al definir lo que el sector agroindustrial necesita para prosperar y motorizar la economía del país. Según el dirigente, hablar de previsibilidad implica establecer de forma urgente reglas estables, transparentes y, sobre todo, justas para quienes producen. El vicepresidente de la SRA argumentó que la carga impositiva actual es desproporcionada, afirmando que al agro se le están extrayendo recursos de una manera que impide su reinversión tecnológica y crecimiento sostenido. Estas declaraciones se dan en un marco donde el campo busca señales claras de alivio fiscal que, por el momento, no parecen estar en el horizonte inmediato del Palacio de Hacienda.
Uno de los puntos de mayor fricción mencionados por Pereda fue la decisión del Gobierno de restablecer en julio del año pasado las alícuotas plenas de los derechos de exportación para los principales cultivos. Esta medida, aplicada tras una breve reducción temporal durante el primer semestre de 2025, fue calificada por el dirigente como un "manotazo de ahogado" que resultó sumamente contraproducente para la confianza de los productores argentinos. Según su visión, este tipo de cambios abruptos en las reglas de juego genera una incertidumbre que paraliza las decisiones de inversión a largo plazo, las cuales son fundamentales para mantener la competitividad de la producción agrícola frente a otros competidores globales.
La falta de un rumbo económico claro no solo afecta al productor primario, sino que derrama sus consecuencias negativas sobre toda la cadena de valor industrial. Pereda ejemplificó esta situación crítica mencionando la parálisis en la venta de maquinaria agrícola a nivel nacional. Al citar datos de la Cámara de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), destacó que la incertidumbre reinante durante el segundo semestre detuvo casi por completo las transacciones comerciales, ya que los productores prefieren postergar la renovación de sus equipos ante la duda sobre cuál será su rentabilidad real al final de la cosecha. Este escenario plantea un desafío político significativo para la gestión de Luis Caputo, quien debe equilibrar la necesidad fiscal del Estado con las demandas de un sector productivo que es, históricamente, el principal generador de dólares para la economía argentina.