Exterior
03/06/2026 04:50
Las infraestructuras críticas de Moscú y San Petersburgo sufren daños tras el despliegue de más de 350 dispositivos no tripulados
En una de las operaciones más ambiciosas y de mayor escala desde el inicio del conflicto, Ucrania ha lanzado un ataque masivo con drones que ha alcanzado diversos puntos estratégicos del territorio ruso. Según informes oficiales del Ministerio de Defensa de Rusia y autoridades locales, más de 350 dispositivos no tripulados fueron desplegados durante la noche, afectando al menos a 15 regiones diferentes. Este ataque marca un punto de inflexión en la capacidad operativa de las fuerzas ucranianas para llevar la guerra más allá de sus fronteras y golpear el corazón administrativo y económico de Rusia.
Entre los objetivos alcanzados se encuentran ciudades de vital importancia como Moscú y San Petersburgo. En la antigua capital imperial, el servicio de prensa del gobierno local confirmó que infraestructuras críticas en los distritos de Kronshadt, Kírov y Krasnoselski sufrieron daños considerables de madrugada. Aunque las autoridades rusas se han apresurado a minimizar el alcance de los daños, admiten que varios objetivos resultaron dañados y que se están realizando trabajos de urgencia para paliar las consecuencias de las explosiones.
La estrategia ucraniana mediante el uso de enjambres de drones busca varios objetivos tácticos y psicológicos:
El Ministerio de Defensa ruso aseguró haber interceptado una gran parte de los drones, pero la magnitud del despliegue sugiere que la capacidad de respuesta fue puesta a prueba al límite. En las regiones de Leningrado y Moscú, se activaron protocolos de emergencia que incluyeron el cierre temporal de espacios aéreos y la movilización de servicios de bomberos. A pesar de la violencia del ataque, los reportes iniciales indican que no se han producido víctimas mortales, aunque sí hay un número indeterminado de heridos por la caída de fragmentos y las explosiones secundarias.
Este incremento en la actividad de drones ucranianos responde a una táctica de represalia por los constantes bombardeos rusos sobre ciudades de Ucrania. Al atacar 15 regiones simultáneamente, Kiev obliga a Moscú a dispersar sus sistemas de defensa antiaérea, que antes estaban concentrados mayoritariamente en el frente de batalla. La comunidad internacional observa con cautela esta nueva fase de la guerra, donde el territorio soberano ruso se ha convertido de manera sistemática en un escenario activo de hostilidades, desafiando las líneas rojas trazadas previamente por el Kremlin.