Campo
01/06/2026 19:41
La suba de los precios de la hacienda y la demanda sostenida impulsan incrementos de hasta un 30% en tierras productivas
La recuperación sostenida en los precios de la hacienda durante los últimos meses ha generado un impacto directo en el sector inmobiliario rural de Argentina. Este fenómeno, denominado por los especialistas como un "efecto derrame", ha provocado que el interés por los campos ganaderos alcance niveles significativos, traduciéndose en un aumento notable de las consultas y el cierre de operaciones concretas. Según diversos operadores del mercado, esta tendencia es especialmente visible en las zonas más productivas del país, donde la rentabilidad del negocio pecuario ha vuelto a ser atractiva para los inversores.
En regiones estratégicas como la Cuenca del Salado, los valores de la tierra han experimentado subas que oscilan entre el 15% y el 30%. Este ajuste al alza no es un hecho aislado, sino que responde a una dinámica de mercado donde la oferta de establecimientos de alta calidad es limitada frente a una demanda que se mantiene firme. Aunque los campos agrícolas siguen liderando las preferencias de los grandes capitales, la ganadería ha ganado un protagonismo renovado, equilibrando la balanza en el mercado de tierras rurales.
Los factores que explican este dinamismo son variados, pero se pueden resumir en los siguientes puntos clave:
Mariano Maurette, representante de la firma Álzaga Unzué y Cía., destacó que tradicionalmente el interés se centraba en campos agrícolas o mixtos. Sin embargo, el escenario actual ha integrado plenamente a los establecimientos puramente ganaderos en el radar de los compradores. Esta situación se da en un contexto de actividad sostenida, donde a pesar de los desafíos macroeconómicos, el sector agropecuario continúa demostrando su capacidad de resiliencia y su rol como motor de la economía nacional.
La reactivación del mercado también ha traído consigo una mayor profesionalización en las tasaciones, buscando reflejar fielmente la productividad real de cada hectárea. La mirada está puesta ahora en cómo evolucionarán las políticas económicas que afectan directamente al campo, ya que esto determinará si el actual ciclo de crecimiento en el valor de las tierras podrá sostenerse o incluso acelerarse durante la próxima campaña.