Familia
30/05/2026 00:30
Cómo identificar la ansiedad en los niños y el papel fundamental de los cuidadores
El bienestar emocional de los más pequeños es una de las mayores preocupaciones de las familias contemporáneas. En este contexto, el psiquiatra Alejandro Martínez Rico destaca una premisa fundamental para entender la salud mental infantil: la autorregulación de los cuidadores. Martínez Rico, quien ha sido reconocido como uno de los especialistas más destacados de España tras su nominación en los premios Doctoralia 2024, sostiene que el estado emocional de los adultos actúa como un regulador directo para los niños. Si los padres no logran gestionar sus propios niveles de estrés o ansiedad, es muy probable que sus hijos reflejen esa misma inestabilidad en su comportamiento diario, ya que los niños carecen de mecanismos autónomos de calma.
Muchos padres acuden a consulta preguntándose si los cambios de humor de sus hijos son temporales o si existe un problema más profundo que requiere atención especializada. Los síntomas de la ansiedad en la infancia no siempre se manifiestan de forma evidente o verbal, por lo que es vital prestar atención a los cambios conductuales. Algunos signos comunes incluyen los siguientes:
En su reciente publicación titulada Ansiedad, ¡déjame en paz!, el especialista explica que estas conductas suelen ser una forma de comunicación no verbal. Los niños pequeños no siempre tienen las herramientas lingüísticas necesarias para expresar su malestar interno, por lo que su cuerpo y su conducta terminan hablando por ellos. Por ello, la observación atenta y empática de los padres se convierte en el primer paso para una intervención eficaz y temprana.
La analogía del termostato que utiliza el doctor Martínez Rico es sumamente reveladora para entender la dinámica familiar. Según el experto, los niños absorben el clima emocional de su entorno de manera casi osmótica. Si en el hogar predomina la calma, la paciencia y una gestión saludable del conflicto, el niño aprenderá a habitar ese espacio de seguridad y a desarrollar su propio equilibrio. Sin embargo, si los padres viven bajo un estado de hipervigilancia, miedo o ansiedad constante, ese termostato simbólico se rompe, dejando al niño sin una referencia sólida para su propia estabilidad. La importancia de buscar ayuda profesional no debe subestimarse cuando las estrategias domésticas habituales fallan. El libro propone diversas herramientas basadas en la evidencia científica para que los adultos aprendan a calmarse a sí mismos antes de intentar calmar al niño, estableciendo así una base de salud mental sólida para toda la familia.