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29/05/2026 07:30
La empresaria rompió el silencio tras el reclamo mediático de Luli Oliver y lanzó duras acusaciones de robo de identidad
La mediática Wanda Nara ha vuelto a acaparar los titulares de la prensa de espectáculos tras protagonizar un fuerte cruce público con Luli Oliver, quien fuera su asistente personal durante un extenso período. El conflicto, que inicialmente parecía tratarse de un reclamo económico menor por trámites administrativos, ha escalado hasta convertirse en una batalla legal con acusaciones de delitos financieros y traición de absoluta confianza. Todo comenzó cuando Oliver hizo público un reclamo por una supuesta deuda pendiente en el club River Plate, vinculada directamente a las actividades deportivas y sociales de los hijos de la empresaria. Según la ex empleada, la falta de pago habría generado diversos inconvenientes administrativos en la institución de Núñez, señalando a la conductora como la responsable directa de esta negligencia financiera.
Lejos de mantenerse al margen, la conductora de televisión decidió romper el silencio y realizar un descargo explosivo a través de sus plataformas digitales. En una serie de declaraciones que dejaron atónitos a sus seguidores, Wanda Nara no solo negó rotundamente la existencia de tal deuda en el club millonario, sino que responsabilizó directamente a la estructura administrativa que rodea a su ex marido, Mauro Icardi, sugiriendo que hubo des manejos ajenos a su voluntad. Sin embargo, el punto más álgido de su defensa llegó cuando lanzó una acusación de índole criminal contra Oliver. "Esta persona no solo falta a la verdad con lo de River Plate, sino que me clonó la tarjeta de crédito y realizó numerosas operaciones a mi nombre sin mi consentimiento", disparó la modelo, dejando en claro que la relación laboral terminó en los peores términos posibles.
Para contextualizar este enfrentamiento, es necesario entender el rol que Luli Oliver cumplía en el círculo íntimo de Nara. Durante años, fue su mano derecha, encargándose de la logística familiar, el cuidado de los niños y la gestión de diversos trámites personales tanto en Argentina como en el exterior. Esta extrema cercanía es lo que, según el relato de Wanda, permitió que se perpetrara la supuesta estafa y el robo de datos sensibles. Por su parte, la ex asistente sostiene que su reclamo es legítimo y que cuenta con las pruebas necesarias para demostrar que la empresaria no cumplió con sus obligaciones. Los puntos clave de este escándalo que sacude al mundo del espectáculo son:
Este nuevo capítulo en la mediática vida de Wanda Nara se suma a una lista interminable de escándalos que parecen no tener fin. Mientras la justicia comienza a investigar las denuncias de fraude y robo de identidad, la opinión pública se divide entre quienes apoyan a la empresaria y quienes creen en el testimonio de la ex colaboradora. Lo cierto es que este caso pone de manifiesto la vulnerabilidad de las grandes figuras públicas ante sus círculos de confianza más cercanos y los riesgos de delegar el manejo total de las finanzas personales sin controles estrictos de auditoría.