Economía
29/05/2026 03:29
El economista advierte sobre el triunfalismo oficial y destaca la disparidad en la recuperación de los sectores productivos
El reconocido economista Juan Carlos de Pablo ofreció una visión equilibrada y cautelosa sobre el rumbo de la economía argentina en el contexto actual. Durante una reciente intervención televisiva, De Pablo utilizó una metáfora contundente para describir el presente del país: "ni el velorio generalizado ni la fiesta eterna". Con estas palabras, el especialista buscó alejarse de los extremos discursivos que suelen dominar el debate público, señalando que, si bien existen indicadores positivos, la situación todavía requiere una gestión cuidadosa y diaria de la realidad sectorial.
Al analizar los últimos datos oficiales, De Pablo destacó el índice de inflación de abril, que se situó en el 2,6%, y el crecimiento económico del 3,5%. Aunque estas cifras representan una alegría relativa para el equipo de gobierno liderado por Javier Milei, el economista subrayó que deben interpretarse dentro de un marco de volatilidad. Según su análisis, mientras que febrero mostró una caída estrepitosa en la actividad, marzo registró una recuperación vigorosa, lo que evidencia una tendencia de crecimiento marcada por una notable heterogeneidad regional y sectorial que impide hablar de una salida uniforme de la crisis.
Para De Pablo, no se puede hablar de una recuperación homogénea, ya que mientras algunos rubros vinculados a la exportación o el agro pueden estar mostrando dinamismo, otros sectores que dependen del consumo interno todavía enfrentan desafíos significativos. El seguimiento del Estimador mensual de actividad económica (EMAE) resulta vital en este sentido para comprender cómo se está recomponiendo el tejido productivo nacional. El economista insiste en que las decisiones de inversión y consumo se toman en el día a día, lejos de las proyecciones políticas a largo plazo que suelen alimentar el discurso oficial.
Uno de los puntos más debatidos de la entrevista fue la respuesta de De Pablo a los dichos del ministro de Economía, Luis Caputo. El ministro había vaticinado que 2027 sería un año electoral atípico donde la economía impulsaría a la política, asegurando una victoria cómoda para el oficialismo. Al respecto, el economista se mostró escéptico sobre la relevancia de estas promesas para el ciudadano común y el empresario que debe decidir hoy sobre su futuro comercial.
La prioridad para los actores económicos sigue siendo la estabilidad de las reglas de juego y la capacidad de previsión a corto plazo. De Pablo concluyó que, aunque el gobierno pueda mostrar éxitos estadísticos puntuales, la verdadera prueba de fuego será la consistencia de estos resultados a lo largo del tiempo, evitando caer en optimismos exagerados que ignoren la complejidad de la crisis estructural que aún atraviesa la Argentina. La economía se define en la calle y en las fábricas, más allá de las expectativas electorales que maneje el poder ejecutivo.