Exterior
28/05/2026 00:30
El ejército israelí intensifica ataques en el sur de Líbano y retoma asesinatos selectivos en la Franja de Gaza
A pesar de que sobre el papel rige un acuerdo de alto el fuego, la situación real en Oriente Próximo dista mucho de la calma esperada. En lo que va de semana, el ejército de Israel ha vaciado de contenido práctico los pactos alcanzados en Líbano y Gaza, intensificando sus operaciones militares de forma unilateral. Esta escalada de violencia pone en entredicho la viabilidad de los acuerdos internacionales y agrava la crisis humanitaria en la región, dejando a la población civil en una situación de extrema vulnerabilidad.
En el frente norte, las fuerzas israelíes han declarado oficialmente el sur de Líbano como "zona de combate", ordenando el desalojo total de la población civil en áreas extensas. Solo durante la jornada del martes, se registraron más de 100 ataques que resultaron en la muerte de al menos 30 personas. No se trata únicamente de bombardeos estratégicos, sino de un avance terrestre significativo que ya supera el 6% del territorio libanés ocupado. Esta expansión ignora los límites establecidos en las negociaciones previas, redibujando el mapa de control militar mediante el uso de la fuerza.
Los objetivos del gobierno de Benjamín Netanyahu parecen estar orientados a establecer una zona de seguridad permanente, lo que ha generado fuertes críticas internacionales por el incumplimiento flagrante de los términos de la tregua. La población se ve forzada a desplazamientos masivos en condiciones precarias mientras las infraestructuras básicas continúan siendo blanco de los proyectiles israelíes, complicando cualquier labor de asistencia humanitaria.
Paralelamente, en la Franja de Gaza, la estrategia de Israel ha retomado los denominados asesinatos selectivos contra la cúpula de Hamás. Recientemente, se confirmó la muerte de Mohammed Odeh, nuevo líder militar de la organización, en un ataque que también acabó con la vida de su esposa y dos de sus hijos. Este suceso ocurre apenas once días después de la eliminación de su predecesor, Izz al Din al Haddad, evidenciando una campaña sistemática de decapitación del liderazgo palestino. La presencia militar en el enclave también se ha consolidado de manera alarmante:
Netanyahu ha defendido estas acciones como necesarias para la seguridad nacional, jactándose de los avances logrados a pesar de las advertencias de la comunidad internacional. Mientras tanto, las treguas parecen haberse convertido en una mera formalidad diplomática sin efectos reales sobre el terreno, alejando cualquier posibilidad de una paz duradera en el corto plazo.