Campo
27/05/2026 21:15
La empresa multinacional observa con optimismo las medidas del Gobierno y evalúa volver al negocio de la soja si cambia el marco normativo de semillas
El panorama para el sector agropecuario argentino comienza a mostrar señales de optimismo de cara al próximo ciclo productivo. Maximiliano Cueto, líder de Producto para Maíz y Protección de Cultivos de Bayer Cono Sur, afirmó recientemente que el cronograma de reducción de retenciones anunciado por el Gobierno nacional representa un factor determinante para generar un entorno favorable. Según el directivo, estas medidas colaboran directamente para que los productores perciban un clima de negocios propicio antes del inicio de la siembra de maíz, programada para el mes de septiembre.
Durante su intervención en el Congreso Maizar 2026, celebrado en el Goldencenter, Cueto subrayó que la previsibilidad en las políticas impositivas es fundamental para la toma de decisiones en el campo. La baja gradual de los derechos de exportación no solo mejora la rentabilidad teórica del cultivo, sino que también incentiva la inversión en tecnología y mejores insumos. Este cambio de tendencia es visto como un respaldo necesario para un sector que viene de enfrentar desafíos climáticos y económicos significativos en las últimas campañas.
Además de los aspectos impositivos, Bayer sigue de cerca la evolución de la legislación sobre propiedad intelectual en Argentina. Un punto central de interés es la adhesión al tratado internacional UPOV-91, una iniciativa que el Gobierno se ha comprometido a impulsar en el marco de acuerdos comerciales con Estados Unidos. Para las empresas de biotecnología, garantizar la protección de la innovación es un requisito sine qua non para el desembarco de nuevas variedades y tecnologías que potencien los rendimientos por hectárea.
En este sentido, la compañía no descarta un posible regreso al negocio de las semillas de soja en el país. Sin embargo, esta decisión está supeditada a un cambio profundo en el marco normativo que asegure las condiciones necesarias para la inversión a largo plazo. Actualmente, la falta de una protección robusta de la propiedad intelectual es vista como un freno para el desarrollo de variedades más resistentes y eficientes.
Finalmente, el impacto de estas políticas no solo se mide en toneladas, sino en la capacidad de Argentina para competir en los mercados internacionales. La combinación de una menor carga fiscal y un marco legal moderno para las semillas podría posicionar nuevamente al país como un referente global en eficiencia agroindustrial, permitiendo que el maíz siga siendo uno de los principales motores de la economía nacional.