Policiales

27/05/2026 13:38

Recuperaron una casa tomada donde funcionaba un taller textil clandestino y un hotel trucho en Floresta

La propiedad, situada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, era utilizada para actividades ilegales que ponían en riesgo la seguridad del barrio.

Recuperaron una casa tomada donde funcionaba un taller textil clandestino y un hotel trucho en Floresta

Después de un prolongado y extenuante proceso judicial que se extendió por varios años, una propietaria logró finalmente recuperar su vivienda en el barrio porteño de Floresta. El inmueble, localizado en la calle Joaquín V. González, había sido usurpado y transformado en un centro de actividades ilícitas que generaban una preocupación constante entre los vecinos de la zona. Durante el operativo de desalojo coordinado por las fuerzas de seguridad, se descubrió que en el interior de la finca funcionaba un taller textil clandestino y un alojamiento informal, popularmente conocido como hotel trucho.

Detalles del operativo y hallazgos en la propiedad de Floresta

El procedimiento fue liderado por la Policía de la Ciudad y contó con la participación activa de diversos organismos de control gubernamental. Al ingresar a la propiedad, los inspectores y efectivos policiales constataron las deplorables condiciones de higiene y seguridad en las que residían las personas que habitaban el lugar. La estructura original del edificio había sido modificada sin ningún tipo de autorización técnica, creando divisiones precarias para albergar a una gran cantidad de inquilinos temporales, muchos de los cuales trabajaban en condiciones de explotación laboral dentro del taller clandestino instalado en el mismo predio.

Entre los hallazgos más alarmantes realizados por las autoridades durante el allanamiento se destacan los siguientes puntos:

  • Maquinaria textil de tipo industrial operando sin las mínimas medidas de seguridad eléctrica necesarias.
  • Hacinamiento extremo en habitaciones improvisadas construidas con materiales altamente inflamables y peligrosos.
  • Ausencia total de salidas de emergencia, extintores reglamentarios y ventilación adecuada para los trabajadores.
  • Conexiones clandestinas y extremadamente peligrosas a los servicios públicos de electricidad y agua corriente.

La restitución de este inmueble significa una victoria fundamental para la dueña legítima, quien debió sortear innumerables obstáculos burocráticos para demostrar la usurpación ante la justicia. La existencia de estos establecimientos ilegales en zonas residenciales no solo vulnera el derecho a la propiedad privada, sino que también degrada la calidad de vida de toda la comunidad al fomentar el trabajo esclavo y aumentar los índices de inseguridad. Según informaron fuentes policiales oficiales, todas las personas que se encontraban en la vivienda fueron debidamente identificadas y puestas a disposición de la justicia, mientras que la maquinaria textil fue incautada para las pericias correspondientes.

Al concluir el operativo, se procedió al tapiado preventivo de todos los accesos para evitar que ocurra una nueva toma ilegal. Este caso emblemático pone de relieve la problemática persistente de las ocupaciones clandestinas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la urgente necesidad de mayor celeridad judicial en la restitución de bienes. Los vecinos del barrio de Floresta manifestaron su profundo alivio tras el desalojo, señalando que el movimiento constante de personas desconocidas y las actividades irregulares habían transformado la cuadra en un foco de riesgo. Ahora, la propietaria deberá enfrentar el desafío de realizar una profunda remodelación para reparar los graves daños estructurales ocasionados durante el tiempo que duró la ocupación.

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