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22/05/2026 15:02
El film de Troy Duffy plantea una cruda mirada sobre la justicia por mano propia y ya es un ícono cultural
Existen historias en la industria cinematográfica que desafían toda lógica comercial y narrativa. Una de ellas es la de The Boondock Saints, conocida en gran parte de Latinoamérica como "El quinto infierno". Dirigida por Troy Duffy, esta película es el ejemplo perfecto de cómo un fracaso estrepitoso en las salas de cine puede transformarse, con el paso de los años y gracias al apoyo incondicional del público, en una obra de culto absoluta que hoy se encuentra disponible de forma gratuita en diversas plataformas de internet.
La historia de su producción es casi tan fascinante como la trama misma. Troy Duffy, un barman sin experiencia previa en Hollywood, logró vender un guion que cautivó a los grandes estudios a finales de los noventa. Sin embargo, el destino le jugó una mala pasada: el estreno de la cinta coincidió con la masacre de Columbine, lo que provocó que la industria le diera la espalda a los filmes de alta violencia urbana. Como resultado, la película apenas tuvo un estreno limitado en cinco salas de Estados Unidos durante una sola semana. Pero lo que parecía el fin de un sueño fue solo el comienzo de un fenómeno sin precedentes en el mercado del video hogareño.
La trama sigue a dos hermanos irlandeses en Boston, interpretados por Norman Reedus y Sean Patrick Flanery, quienes tras un incidente con la mafia rusa, creen haber recibido una misión divina: limpiar la ciudad de criminales peligrosos. Acompañados por un excéntrico agente del FBI, encarnado magistralmente por Willem Dafoe, los hermanos McManus se convierten en justicieros anónimos amados por la gente y perseguidos por la ley.
¿Por qué esta película sigue vigente después de más de dos décadas? Aquí algunas razones clave de su éxito tardío:
Hoy en día, este clásico oculto ha encontrado una nueva vida en la era digital. Gracias a repositorios legales y canales de cine clásico gratuitos, los espectadores pueden disfrutar de esta cruda mirada sobre la redención y la violencia sin costo alguno. La película no solo sobrevivió al olvido total, sino que generó una secuela, documentales sobre su accidentado rodaje y una legión de seguidores que mantienen vivo el legado de los santos de Boston en todo el mundo.