Campo
23/05/2026 03:00
El productor Antonio Riccillo se asocia con un inversor asiático para transformar la producción de carne en la provincia de Buenos Aires
La trayectoria de Antonio Riccillo es un testimonio de resiliencia y visión estratégica en el sector agropecuario argentino. Lejos de haber nacido en una familia con tradición ganadera, su camino comenzó en un entorno de carencias donde su principal recurso era un talento innato para la electrónica. Fue precisamente el desarrollo de un innovador equipo de telefonía inalámbrica lo que le permitió reunir el capital inicial necesario para adquirir sus primeras hectáreas de tierra. Hace más de cuatro décadas, Riccillo llegó al paraje El Mangrullo, una zona ubicada estratégicamente entre Saladillo y General Alvear, en la provincia de Buenos Aires. Allí, a través de un proceso de aprendizaje constante basado en la asociación con otros productores y el método de prueba y error, logró consolidar un polo productivo que hoy es referente en la región.
A sus 71 años, Riccillo ha dado un paso audaz al asociarse con un empresario chino que recientemente desembarcó en sus corrales de engorde o feedlot. Esta alianza marca un hito importante, ya que representa un cambio en la conducta tradicional de los inversores asiáticos, quienes habitualmente se limitan a comprar la carne ya procesada y faenada. En este caso, el inversor ha decidido compartir el riesgo productivo desde la etapa inicial del engorde. El objetivo de esta sociedad es sumamente ambicioso: alcanzar la cifra de 100.000 animales procesados por año, un volumen que promete dinamizar significativamente la economía local y fortalecer los lazos comerciales entre Argentina y el gigante asiático.
El modelo de negocio en El Mangrullo no se limita exclusivamente a la ganadería vacuna. La diversificación ha sido, según el propio Riccillo, la clave fundamental para la supervivencia y el crecimiento sostenido durante cuarenta años. El establecimiento cuenta con un sistema de producción intensiva de cerdos que alberga a casi 5000 madres, además de gestionar seis granjas avícolas de alta eficiencia y una planta propia de extrusado de soja para la generación de alimento balanceado.
La visión de futuro del productor bonaerense también integra la sostenibilidad ambiental como un eje central de la operación. En los últimos años, ha implementado una planta de bioenergía que aprovecha los residuos orgánicos para generar electricidad, la cual es inyectada directamente a la red nacional de energía. Actualmente, el proyecto se encuentra en una fase de experimentación con biofertilizantes, buscando cerrar el ciclo de la economía circular. Esta estrategia no solo mejora la rentabilidad del establecimiento, sino que también posiciona al polo productivo de El Mangrullo como un ejemplo de eficiencia energética y respeto por el medio ambiente.