Ciencia
23/05/2026 00:30
El experto asegura que los estudiantes desarrollan un pensamiento más crítico y activo cuando trabajan de pie en el aula
Peter Liljedahl, un reconocido matemático y profesor de la Universidad Simon Fraser en Vancouver, ha captado la atención del mundo educativo con una propuesta que desafía siglos de tradición escolar: eliminar los muebles del aula para fomentar el pensamiento activo. Liljedahl, quien representó a Suecia en las Olimpiadas de Barcelona 1992 en la disciplina de piragüismo, aplica hoy la misma disciplina y enfoque analítico de su carrera deportiva a la pedagogía de las matemáticas. Su investigación exhaustiva sugiere que el entorno físico de una clase influye directamente en la capacidad cognitiva de los estudiantes. Según el experto, el pensamiento mejora sustancialmente cuando los alumnos trabajan de pie, una idea que rompe drásticamente con la imagen clásica del estudiante sentado frente a un pupitre durante largas jornadas escolares.
El núcleo de la metodología de Liljedahl se basa en lo que él denomina Building Thinking Classrooms o construyendo aulas de pensamiento. Tras más de quince años observando cientos de aulas en todo el mundo, el matemático identificó que gran parte del tiempo los alumnos están en un estado de no pensamiento, simplemente copiando notas o siguiendo instrucciones mecánicas del docente. Para combatir esta inercia, propone el uso de superficies verticales no permanentes, como pizarras blancas o ventanas, donde los estudiantes deben resolver problemas complejos en grupos pequeños y configurados de forma aleatoria. Al estar de pie, los alumnos pierden la comodidad que a menudo invita a la pasividad y se vuelven más propensos a colaborar y a experimentar con nuevas ideas sin miedo al error.
Liljedahl sostiene que lo escrito en una pizarra es fácil de borrar, lo que reduce la ansiedad frente al fracaso en comparación con el trabajo individual en papel. Este enfoque no se limita solo a la postura física, sino que transforma por completo la dinámica social del aprendizaje dentro del centro educativo. Al eliminar los escritorios tradicionales, se eliminan también las barreras invisibles que separan a los estudiantes del conocimiento y de sus propios compañeros, permitiendo un flujo de ideas más natural. Entre los beneficios detectados en este sistema se encuentran:
La implementación de estas técnicas ha mostrado resultados sorprendentes en diversas instituciones internacionales. Los estudiantes no solo retienen mejor los conceptos abstractos, sino que desarrollan habilidades críticas como la resiliencia y la comunicación efectiva. La visión de Peter Liljedahl es una invitación necesaria a repensar la educación desde su base física y arquitectónica. Al cuestionar la necesidad de los muebles, el matemático está desafiando la estructura de poder y la pasividad que históricamente han dominado el sistema educativo tradicional. Su propuesta busca convertir cada clase en un espacio dinámico donde el pensamiento sea el motor principal, permitiendo que los jóvenes se conviertan en protagonistas reales de su propio proceso de descubrimiento intelectual.