Campo
21/05/2026 14:48
Productores de los departamentos 9 de Julio y Vera enfrentan pérdidas totales en la cosecha de soja y graves problemas de infraestructura vial
La región norte de la provincia de Santa Fe atraviesa una de las crisis hídricas más complejas de los últimos tiempos. A pesar de que las precipitaciones intensas ocurrieron hace aproximadamente un mes, las secuelas del temporal que descargó más de 300 milímetros en una sola semana continúan afectando la capacidad productiva de la zona. Actualmente, cerca de 100.000 hectáreas en los departamentos de 9 de Julio y Vera permanecen bajo el agua, lo que representa un desafío logístico y económico sin precedentes para los productores locales que intentan rescatar lo que queda de su producción agrícola y ganadera.
El escenario actual es el remanente de una crisis que, en su punto máximo, llegó a cubrir más de un millón de hectáreas con excesos hídricos. La ubicación geográfica, cerca del límite tripartito entre Santa Fe, Santiago del Estero y Chaco, complica el escurrimiento natural de las aguas estancadas. Los especialistas advierten que las consecuencias para la campaña agrícola son devastadoras y de difícil recuperación a corto plazo. Entre los daños más significativos reportados por las autoridades y organizaciones rurales se encuentran:
El ingeniero agrónomo Hugo Terré, figura reconocida en la región y dirigente de la Federación Agraria Argentina, ha manifestado su preocupación por la lentitud en la recuperación de los suelos. Según Terré, la situación en distritos como Villa Minetti y San Bernardo es de extrema gravedad. El aislamiento es uno de los problemas más urgentes, ya que muchos productores deben recorrer cientos de kilómetros adicionales para llegar a sus campos debido al estado intransitable de los caminos rurales, lo que encarece los costos y demora cualquier intento de asistencia o retiro de animales hacia zonas más altas.
Hacia el futuro, la incertidumbre reina en el sector ganadero. Si bien las pérdidas agrícolas ya son cuantificables en términos de hectáreas perdidas, el impacto en la ganadería se sentirá con mayor fuerza al finalizar la temporada invernal. La falta de reservas forrajeras y el estrés hídrico prolongado de los animales auguran una caída en los índices de preñez y un aumento en la mortandad si no se implementan medidas de contingencia urgentes por parte de las autoridades provinciales y nacionales para mitigar el desastre económico.