Campo
21/05/2026 08:12
El cultivo forrajero se consolida como un motor de divisas tras superar las 90.000 toneladas en el primer trimestre
La agroindustria argentina atraviesa un momento de esplendor en sectores no tradicionales, con la alfalfa liderando un crecimiento exponencial que ha sorprendido a los analistas del mercado internacional. Durante el primer trimestre de 2026, las exportaciones de este cultivo y sus derivados registraron un incremento del 92% respecto al mismo periodo del año anterior. Esta cifra no solo refleja la calidad del producto nacional, sino que también consolida una tendencia de expansión que ya suma tres años de avances ininterrumpidos en el escenario global.
De acuerdo con el informe suministrado por la Secretaría de Agricultura, entre los meses de enero y marzo se despacharon al exterior 93.974 toneladas de productos forrajeros, incluyendo harina y pellets de alfalfa. Este volumen es significativamente superior a las 48.773 toneladas que se habían contabilizado en el primer trimestre de 2025. Desde la cartera agropecuaria se muestran optimistas y señalan que, de mantenerse este ritmo de ventas, el año 2026 podría cerrar con exportaciones totales que superen las 190.000 toneladas, lo que representaría un ingreso de divisas mayor a los US$75 millones bajo la modalidad FOB.
La alfalfa es esencial para la alimentación animal en sistemas ganaderos y tambos de alta eficiencia. En Argentina, la superficie sembrada con esta forrajera alcanza las 3 millones de hectáreas, distribuidas estratégicamente para cubrir tanto la demanda del consumo interno como los excedentes destinados a la exportación. El polo productivo más relevante del país se encuentra en el sur de la provincia de Córdoba, región que concentra unas 600.000 hectáreas dedicadas casi exclusivamente a este cultivo que hoy es sensación en mercados de Medio Oriente y Asia.
El éxito de la alfalfa argentina radica en la combinación de condiciones climáticas favorables y una tecnificación creciente en los procesos de compactación y procesamiento. Al ser un cultivo que permite múltiples cortes a lo largo de la temporada, los productores logran una estabilidad de suministro que es muy valorada por los compradores internacionales. Con una infraestructura logística que se adapta rápidamente, el sector espera que este cultivo siga ganando terreno frente a otros granos tradicionales, diversificando así la matriz exportadora del país y fortaleciendo las economías regionales del centro del territorio nacional.