Ciencia
18/05/2026 16:00
Un nuevo estudio en una cueva mediterránea revela habilidades de recolección avanzadas en esta especie humana
Durante mucho tiempo, la arqueología tradicional mantuvo una visión limitada sobre las capacidades de los neandertales. Se creía que esta especie humana estaba confinada exclusivamente a la caza de grandes mamíferos en entornos terrestres, mientras que el aprovechamiento de los recursos marinos era una habilidad reservada únicamente para los Homo sapiens. Sin embargo, un reciente estudio publicado en la revista PNAS ha venido a desmentir definitivamente estos prejuicios, demostrando que los neandertales no solo consumían moluscos hace 115.000 años, sino que lo hacían con una planificación asombrosa.
El hallazgo se produjo en una cueva situada en la costa mediterránea, donde los investigadores han encontrado pruebas sólidas de que estos antiguos homínidos recolectaban marisco de forma sistemática. Lo más sorprendente de la investigación no es solo el consumo en sí, sino el momento del año en que decidían hacerlo. Los análisis revelan que los neandertales preferían recolectar estos alimentos durante los meses fríos. Esta elección no era casual, sino que respondía a una estrategia de supervivencia muy avanzada que demuestra un conocimiento profundo del entorno marino y sus ciclos biológicos.
La recolección de moluscos en invierno o principios de primavera ofrecía dos ventajas fundamentales para los grupos de neandertales que habitaban la zona. En primer lugar, durante los meses de menor temperatura, el riesgo de ingerir toxinas derivadas de las algas —fenómeno conocido como mareas rojas— es significativamente menor. En segundo lugar, muchas especies de moluscos presentan un mayor valor nutricional y un sabor más intenso justo antes de sus periodos de reproducción primaverales. Esta sofisticación en la dieta rompe con la idea de que eran recolectores oportunistas y los posiciona como seres con capacidades cognitivas complejas.
La evidencia encontrada en el yacimiento sugiere que los neandertales utilizaban estas estrategias de recolección mucho antes de que los humanos modernos llegaran al continente europeo. Este descubrimiento es un golpe directo al etnocentrismo que ha dominado la paleoantropología durante décadas, el cual solía atribuir cualquier comportamiento complejo exclusivamente a nuestra especie. Entre los hallazgos más destacados de esta investigación se encuentran los siguientes puntos clave:
Este trabajo científico refuerza la idea de que los neandertales eran una especie sumamente adaptable y capaz de explotar diversos ecosistemas. La imagen del neandertal como un cazador bruto de mamuts en la tundra está siendo reemplazada por la de un humano versátil que sabía navegar por las complejidades de la vida en la costa. La recolección de moluscos requiere no solo saber dónde encontrarlos, sino también cuándo es seguro consumirlos, lo que implica una transmisión de conocimiento generacional y una observación meticulosa de la naturaleza.
En conclusión, el estudio subraya que los neandertales poseían una flexibilidad ecológica que les permitió sobrevivir durante cientos de miles de años en climas y entornos cambiantes. La dieta marina, rica en nutrientes esenciales para el desarrollo cerebral, pudo jugar un papel relevante en su evolución, al igual que ocurrió con los antepasados de los humanos modernos en África. Este nuevo capítulo en la prehistoria nos invita a mirar a nuestros parientes extintos con un respeto renovado, reconociendo en ellos una inteligencia y una capacidad de planificación que hasta hace poco se consideraban exclusivas de nuestra propia estirpe.