Negocios
19/05/2026 14:41
La fabricante de las marcas Electra y Fedders no logró revertir su crítica situación financiera y cesará sus operaciones
La crisis en el sector industrial de Tierra del Fuego ha sumado un capítulo determinante con la declaración oficial de quiebra de la empresa Aires del Sur. El Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N.º 1 del Distrito Judicial Norte, bajo la dirección del juez Horacio Boccardo, formalizó el cese de actividades de la firma que fuera responsable de marcas emblemáticas como Electra y Fedders. Este desenlace judicial llega tras un periodo prolongado de inestabilidad financiera que la actual administración no pudo revertir.
El origen de la caída de Aires del Sur se encuentra en una estructura económica profundamente deteriorada que se arrastraba desde gestiones anteriores. Según los informes presentados ante la justicia, la empresa dependía de un ciclo productivo que se volvió insostenible con el tiempo. La estrategia de preventa de equipos, combinada con la obtención de cheques diferidos y su posterior descuento financiero, generó una carga de intereses que superaba con creces el margen operativo del negocio.
Esta dinámica provocó pérdidas estructurales que acumularon una inviabilidad financiera insuperable. El costo de mantener la producción mediante la adquisición de materia prima importada, sumado a las fluctuaciones cambiarias y el contexto económico adverso del país, terminó por asfixiar el flujo de caja de la compañía. A pesar de los esfuerzos por reestructurar la deuda, la falta de liquidez impidió cumplir con las obligaciones básicas de la operación industrial.
La última esperanza de supervivencia para Aires del Sur residía en la entrada de capitales extranjeros. Durante meses, se llevaron adelante negociaciones intensas con el gigante chino Chigo, uno de los actores más relevantes del mercado mundial de climatización. El plan consistía en una inversión mínima de 5 millones de dólares a cambio de la transferencia del 80% del paquete accionario de la empresa fueguina.
Lamentablemente, las negociaciones no llegaron a buen puerto, sellando el destino de la fábrica. El retiro de los inversores chinos dejó a la empresa sin opciones reales de financiamiento externo, lo que obligó a la dirección a solicitar su propia quiebra el pasado mes de febrero. El impacto de este cierre se sentirá profundamente en la economía local, evidenciando los desafíos extremos que enfrenta la industria manufacturera nacional.