Exterior
18/05/2026 13:47
Jeff Landry busca estrechar lazos económicos mientras el gobierno local reitera que la isla no está en venta
La llegada de Jeff Landry, enviado especial de Donald Trump para Groenlandia, ha generado una notable controversia diplomática en el Ártico. Landry, quien también ejerce como gobernador de Luisiana, aterrizó el domingo por la noche en Nuuk, la capital de la isla, con el objetivo de participar en un foro económico regional. No obstante, la polémica radica en que el representante estadounidense no contaba con una invitación oficial por parte de las autoridades locales o del Gobierno de Dinamarca, lo que ha sido interpretado como un desplante protocolario.
A pesar de la falta de formalidad en su llegada, Landry declaró ante la radiotelevisión pública danesa que su intención principal es construir relaciones y hacer amigos en el territorio. Esta visita se interpreta como un nuevo intento de la administración de Donald Trump por ejercer influencia directa sobre un territorio que consideran estratégicamente vital para los intereses de seguridad y economía de Estados Unidos. La insistencia estadounidense ha sido una constante desde que el exmandatario expresó originalmente su deseo de adquirir la isla de forma permanente.
Tras una breve reunión este lunes, el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, fue tajante en sus declaraciones a la prensa internacional tras el encuentro. Nielsen reafirmó que el estatus de la isla no está sujeto a transacciones comerciales y subrayó con firmeza que Groenlandia no está en venta. Para el líder local, no existen señales de que los planes de Washington hayan evolucionado hacia una relación de cooperación mutua basada en el respeto a la autonomía plena del territorio autónomo danés.
La presencia de Landry sin invitación previa ha sido calificada por analistas internacionales como una táctica de presión poco ortodoxa en el ámbito de la diplomacia moderna. Aunque Landry intente suavizar su discurso hablando de cooperación económica, la sombra de la propuesta de compra de 2019 sigue presente en cada interacción. El Gobierno de Dinamarca, por su parte, observa con cautela estos movimientos, recordando que la política exterior y de seguridad sigue siendo competencia de Copenhague. Este episodio subraya la creciente importancia geopolítica de las regiones árticas en el tablero internacional del siglo XXI.