Campo
18/05/2026 14:55
El proyecto impulsado por Patricia Bullrich propone un esquema de libre mercado y la incorporación de vehículos flex fuel
El oficialismo en el Senado de la Nación ha dado un paso significativo hacia la transformación del sector energético con la presentación de un nuevo proyecto de ley de biocombustibles. Esta ambiciosa iniciativa, impulsada por la ministra Patricia Bullrich, propone un cambio radical en el esquema actual, moviéndose hacia una estructura de mercado mucho más flexible, competitiva y abierta al comercio exterior. El objetivo principal es fomentar la inversión privada masiva y posicionar a la República Argentina como un actor clave en la transición energética global, incorporando tecnologías y combustibles sostenibles que hasta ahora no contaban con un marco regulatorio robusto ni incentivos claros para su desarrollo a gran escala.
El proyecto establece un sistema calificado por sus autores como “dinámico, eficiente y desregulado”, eliminando barreras burocráticas que anteriormente limitaban la expansión de la industria nacional. Entre los cambios más destacados se encuentra el incremento gradual pero firme de los cortes obligatorios de biocombustibles en los combustibles fósiles tradicionales. Según el documento oficial, se prevé elevar la mezcla de biodiésel del 7,5% actual al 10%, mientras que el bioetanol pasaría del 12% al 15% en un plazo no mayor a un año tras la promulgación de la ley. Además, se otorga al Poder Ejecutivo Nacional la facultad discrecional de ajustar estos porcentajes según las necesidades técnicas, de abastecimiento interno o coyunturas económicas internacionales.
La normativa no solo se enfoca en los combustibles tradicionales de origen vegetal, sino que también introduce conceptos modernos y necesarios para el cumplimiento de tratados climáticos internacionales, tales como:
La adopción del modelo “flex fuel”, que ha demostrado ser ampliamente exitoso en países vecinos como Brasil, representaría un hito histórico para la industria automotriz y el campo argentino. Esto permitiría a los consumidores finales elegir libremente la proporción de biocombustibles según el precio y el rendimiento, optimizando costos logísticos y reduciendo drásticamente la huella de carbono del transporte nacional. Finalmente, el proyecto propone una vigencia de 15 años para este nuevo régimen, brindando la estabilidad y seguridad jurídica necesaria para atraer capitales extranjeros interesados en la producción de energías limpias, aprovechando la enorme capacidad productiva de soja y maíz que posee el país.