Economía
16/05/2026 19:00
La mirada económica detrás de la escasez de figuritas
La llegada de un nuevo Mundial de Fútbol no solo despierta pasiones deportivas, sino que también desata un fenómeno social y económico que se repite cada cuatro años: la fiebre por las figuritas. En los últimos meses, hemos sido testigos de una tensión creciente que atraviesa todas las generaciones. Desde los más pequeños que reclaman a sus padres, hasta tíos y abuelos que se ven involucrados en una búsqueda frenética, la dificultad para conseguir los preciados sobres y el álbum oficial ha generado un clima de frustración e indignación generalizada en diversos sectores de la sociedad.
Esta situación ha trascendido las simples anécdotas familiares para convertirse en un tema de debate público constante. Incluso, se han escuchado sesudos comentarios periodísticos que demandan la intervención del Estado para regular la distribución y asegurar la disponibilidad de estos bienes. Mientras algunos afortunados celebran haber conseguido los cromos más difíciles, otros sufren las complicaciones de los puntos de venta habituales. Según mi perspectiva, este evento representa una fiesta total, donde el único aspecto negativo es la violencia ocasional, pero el resto forma parte de un ritual colectivo inigualable que moviliza multitudes.
Para entender qué está ocurriendo realmente y qué podemos esperar que pase en las próximas semanas, resulta útil recurrir a los principios básicos del análisis económico. En este sentido, es pertinente recordar la figura del economista filipino José Encarnación, un destacado académico formado en la Universidad de Filipinas y en la Universidad de Princeton. Encarnación fue reconocido no solo por su capacidad analítica, sino también por ser un defensor de los valores democráticos en tiempos de alta complejidad política.
Desde la teoría económica, podemos analizar varios factores que explican esta tensión actual:
John Maynard Keynes sostenía que cada departamento de economía debería contar con teóricos de primer nivel para mantener el rumbo analítico y metodológico de los estudiantes. Encarnación cumplió este rol con excelencia, aportando una visión crítica incluso bajo regímenes autoritarios en su país. Al aplicar estas lógicas al caso de las figuritas, vemos que la escasez es un reflejo de cómo la sociedad asigna un valor extraordinario a bienes temporales. El mercado tiende a equilibrarse con el tiempo, pero la ansiedad del coleccionista rara vez sigue los tiempos de la producción industrial.