Exterior

16/05/2026 00:40

Los palestinos de Israel mantienen viva la memoria de la Nakba pese a la represión del Gobierno de Netanyahu

En las calles de Haifa, una ciudad marcada por su compleja historia compartida, el historiador y guía Johnny Mansour se esfuerza por mantener viva la narrativa de los palestinos que permanecieron en sus tierras tras la creación del Estado de Israel en 1948. El concepto de la Nakba, que se traduce como desastre o catástrofe, sigue siendo el eje central de la identidad y la memoria de esta comunidad. Mansour relata cómo la vibrante vida cultural y social de Haifa fue desarticulada entre 1947 y 1949, cuando aproximadamente 750.000 palestinos fueron expulsados o huyeron de sus hogares ante el avance de las milicias y el ejército israelí.

Identidad y memoria frente a la censura oficial

A pesar de la fuerte presión política ejercida por el actual Gobierno de Benjamin Netanyahu, que ha promovido leyes para limitar la conmemoración pública de la Nakba, la memoria colectiva se niega a desaparecer de los barrios árabes. Mansour utiliza la música y el arte como herramientas de resistencia pacífica. Recuerda con nostalgia las visitas de grandes iconos de la cultura árabe como la egipcia Um Kulzum, cuyas actuaciones en Haifa representaban el nexo de unión entre los palestinos y el resto del mundo árabe. Estos relatos no solo buscan recordar el pasado, sino también reafirmar la presencia y los derechos de los ciudadanos palestinos en el Israel actual.

  • Preservación de archivos: Los esfuerzos de historiadores locales por documentar testimonios orales de los supervivientes originales del desastre de 1948.
  • Educación comunitaria: Talleres y recorridos históricos que buscan enseñar a las nuevas generaciones la toponimia original de los pueblos desaparecidos.
  • Desafío legal: El activismo contra las normativas que pretenden sancionar a instituciones que financien actos de conmemoración palestina.

La situación política bajo el mandato de Netanyahu es particularmente difícil para estas organizaciones civiles. El discurso oficial tiende a invisibilizar la tragedia palestina, presentándola únicamente a través del prisma de la victoria militar y la independencia israelí. Sin embargo, para los palestinos con ciudadanía israelí, recordar la Nakba es un acto de supervivencia identitaria. No se trata simplemente de un ejercicio de melancolía por el pasado, sino de una demanda activa de reconocimiento y justicia histórica en un entorno que a menudo les percibe como ciudadanos de segunda clase.

Finalmente, Mansour destaca que la memoria de la Nakba no pertenece solo a los libros de historia. Es una herida abierta que se manifiesta diariamente en la discriminación sistemática y en la lucha persistente por la propiedad de las tierras. Al mantener vivos los nombres de las antiguas salas de conciertos, de los cafés literarios y de las familias que una vez habitaron estas calles, los palestinos de Haifa aseguran que su historia no sea borrada de los registros oficiales, manteniendo encendida la llama de una identidad que el tiempo y la represión institucional no han logrado extinguir.

Escuchá la nota

Destacado