Exterior
15/05/2026 00:40
El mandatario chino apela a la historia griega para reflexionar sobre la rivalidad entre potencias emergentes y hegemónicas
Durante la jornada inaugural de la cumbre sinoestadounidense celebrada en Pekín, el presidente Xi Jinping ha enviado un mensaje cargado de simbolismo histórico y profundidad estratégica. Al referirse explícitamente a la trampa de Tucídides, el líder chino ha puesto de relieve el dilema fundamental que define el orden mundial contemporáneo. Este concepto geopolítico, inspirado en el relato del historiador griego sobre la guerra entre Esparta y Atenas en el siglo V a.C., advierte sobre el peligro extremo que surge cuando una potencia emergente desafía el estatus de una potencia hegemónica establecida. Xi Jinping planteó la cuestión fundamental de si el siglo XXI será testigo de un conflicto inevitable o si las naciones podrán superar los instintos atávicos de competencia destructiva.
El término fue popularizado por el académico de Harvard Graham Allison, quien en su obra fundamental sobre la materia analizó diversos casos históricos donde el ascenso de un nuevo actor global provocó el temor y la reacción violenta del líder existente. Xi Jinping utilizó esta referencia para cuestionar si Estados Unidos, actuando como la Esparta moderna, y China, en el papel de la Atenas ascendente, podrán evitar el destino de la confrontación armada. La cumbre en Pekín se desarrolla en un clima de tensión por disputas comerciales, competencia en inteligencia artificial y la soberanía en el mar de China Meridional. Los temas clave abordados durante las sesiones incluyen:
El mandatario chino insistió en que el mundo actual es lo suficientemente grande como para que ambos países prosperen sin necesidad de un juego de suma cero. No obstante, la alusión a la trampa de Tucídides también lleva implícita una advertencia: el miedo y la paranoia geopolítica son motores poderosos que pueden arrastrar a las potencias hacia una guerra que nadie desea realmente. La respuesta de la administración estadounidense ha sido enfatizar la importancia de la competencia basada en reglas y la cooperación en desafíos existenciales como el cambio climático. Esta cumbre no solo busca acuerdos comerciales inmediatos, sino que intenta sentar las bases para una convivencia que desafíe las leyes de la historia que Tucídides describió hace más de dos mil años. El éxito de esta diplomacia determinará la paz global en las próximas décadas.