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13/05/2026 19:49

Proyectan una caída de 500.000 hectáreas en la siembra de trigo por el costo de los insumos

La Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que el encarecimiento de los fertilizantes frena la expansión del cultivo

Proyectan una caída de 500.000 hectáreas en la siembra de trigo por el costo de los insumos

La próxima campaña triguera en Argentina enfrenta un panorama complejo que ha encendido las alarmas en el sector agroindustrial. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), se estima que la superficie destinada a la siembra de trigo sufrirá una reducción de 500.000 hectáreas en comparación con las expectativas iniciales. Esta caída proyectada se fundamenta principalmente en una ecuación económica desfavorable para el productor, donde el aumento desmedido en el precio de los insumos críticos ha neutralizado, en gran medida, las favorables condiciones hídricas que presentan actualmente los suelos en las principales zonas productivas del país.

El principal responsable de esta retracción es el costo de la urea, un fertilizante nitrogenado esencial para alcanzar rendimientos óptimos en el cultivo de trigo. El mercado internacional de este insumo se ha visto fuertemente afectado por la inestabilidad geopolítica derivada de los conflictos en Medio Oriente, lo que ha provocado una escalada de precios que erosiona los márgenes de rentabilidad del agricultor local. A pesar de que los perfiles de humedad en el suelo son los mejores de los últimos cinco años, superando incluso los registros de mayo de 2021, la incertidumbre financiera obliga a muchos productores a replantear sus estrategias de siembra o a volcarse hacia cultivos con menores requerimientos de inversión inicial.

Comparativa con campañas históricas y desafíos productivos

Para dimensionar la magnitud de esta proyección, es necesario recordar que la campaña anterior marcó hitos históricos para el campo argentino. Con una producción de 29,5 millones de toneladas y rendimientos excepcionales gracias a un clima sumamente generoso, el trigo se había posicionado como el gran motor de la economía agrícola. En aquel entonces, se sembraron 7,16 millones de hectáreas, una cifra que hoy parece inalcanzable dadas las circunstancias macroeconómicas globales. La BCR destaca que, si bien la oportunidad técnica de siembra sigue presente debido a la buena disponibilidad de agua, el enorme adversario en esta ocasión no es el clima, sino los costos de producción.

El informe técnico de la entidad rosarina detalla los siguientes puntos clave:

  • Las reservas de agua en los primeros dos metros de suelo son óptimas para la implantación.
  • El encarecimiento de los fertilizantes nitrogenados es el factor determinante de la baja.
  • Se proyecta una superficie total significativamente menor a la de los años récord recientes.
  • La rentabilidad esperada se ve comprometida por la relación insumo-producto actual.

Los especialistas advierten que una menor aplicación de tecnología y nutrientes, producto del ahorro forzado en insumos, no solo podría derivar en una menor superficie sembrada, sino también en una caída de la calidad del grano cosechado. En este contexto, el sector aguarda señales de alivio en los mercados internacionales o medidas internas que permitan mitigar el impacto de los costos logísticos para sostener la relevancia del trigo en la rotación de cultivos. La situación plantea un desafío para el ingreso de divisas esperado para finales de año, ya que el trigo es el principal generador de recursos durante la cosecha fina.

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