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12/05/2026 14:53

La exdirectora de tecnología de OpenAI acusó a Sam Altman de crear caos en la compañía

El juicio impulsado por Elon Musk revela tensiones internas y acusaciones de falta de honestidad contra el CEO de la firma

La exdirectora de tecnología de OpenAI acusó a Sam Altman de crear caos en la compañía

El conflicto judicial que enfrenta a Elon Musk con Sam Altman ha escalado a un nuevo nivel de tensión mediática y corporativa tras la declaración de Mira Murati, quien fuera la directora de tecnología de OpenAI hasta el año 2024. Durante su comparecencia ante el tribunal, Murati presentó un relato crítico sobre la gestión interna de la firma, acusando directamente a Altman de generar una atmósfera de inestabilidad y falta de confianza. Según la declaración reportada por medios internacionales, la exdirectiva describió un patrón de comunicación manipuladora donde Altman solía decir versiones contradictorias a diferentes miembros del equipo, lo que provocó fracturas significativas en la toma de decisiones estratégicas de la empresa más influyente en el ámbito de la inteligencia artificial.

Desconfianza y crisis de liderazgo en OpenAI

El tribunal centró parte de la audiencia en revisar una serie de mensajes de texto intercambiados en 2023, un año marcado por la abrupta y breve destitución de Altman como consejero delegado. En aquel momento, la junta directiva justificó su salida alegando una falta de franqueza en sus comunicaciones. Uno de los momentos más reveladores del juicio fue la lectura de un mensaje donde Altman consultaba a Murati sobre si la dirección de la compañía era la correcta. La respuesta de Mira Murati fue tajante: calificó el rumbo como "muy malo". A pesar de esta evaluación interna negativa, el ejecutivo logró ser reincorporado a su puesto apenas cinco días después, lo que generó una ola de renuncias y descontento entre los altos mandos que habían apoyado su salida inicial.

La declaración de Murati no es un hecho aislado, ya que otros testimonios han pintado un panorama similar sobre la cultura organizacional bajo el mando de Altman:

  • Natasha McCauley, otra figura relevante en la historia de la firma, indicó ante la justicia que el empresario provocó situaciones de crisis de manera recurrente para consolidar su poder.
  • Helen Toner, exmiembro de la junta directiva, testificó que existía un patrón sistemático de comportamiento deshonesto que impedía a los supervisores conocer el estado real de los proyectos y riesgos de la IA.

Este proceso legal, impulsado originalmente por Elon Musk, busca determinar si Sam Altman y Greg Brockman traicionaron la misión fundacional de OpenAI. Musk sostiene que la empresa fue creada para ser una organización sin fines de lucro destinada a desarrollar inteligencia artificial para el beneficio de la humanidad, pero que en la actualidad se ha transformado en una subsidiaria de facto centrada en maximizar beneficios comerciales. La batalla en los tribunales no solo decidirá el futuro financiero de los involucrados, sino que también establecerá un precedente sobre la ética y la transparencia que deben regir en el desarrollo de tecnologías capaces de transformar la sociedad global.

La relevancia de este caso radica en que pone al descubierto las luchas de poder detrás de herramientas que ya utilizan millones de personas. Si se demuestra que el liderazgo de Altman fue opaco y manipulador, la industria tecnológica podría enfrentar regulaciones mucho más estrictas sobre cómo se gestionan estas entidades. Por ahora, el testimonio de Murati deja una sombra de duda sobre la estabilidad de una compañía que, a pesar de sus éxitos técnicos, parece estar lidiando con un conflicto interno que amenaza con socavar su propia credibilidad ante el mundo.

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