Economía
11/05/2026 14:34
El índice de precios porteño muestra una desaceleración respecto al mes anterior y genera expectativas nacionales
La economía de la Ciudad de Buenos Aires registró un dato alentador durante el cuarto mes del año, al confirmarse que la inflación de abril se situó en el 2,5% mensual. Esta cifra representa un quiebre en la racha de aceleración de precios que se venía observando en el primer trimestre, alineándose de manera precisa con las proyecciones realizadas por consultoras económicas del sector privado, que estimaban un rango de entre el 2,4% y el 2,6%. Este retroceso del índice de precios al consumidor porteño es un indicador clave para analizar la trayectoria del costo de vida en uno de los centros urbanos más influyentes de Argentina.
El comportamiento de los precios durante abril estuvo traccionado principalmente por ajustes significativos en áreas sensibles para el bolsillo de los consumidores. Entre los rubros que mayor impacto tuvieron se encuentran los aumentos en los combustibles, las tarifas de servicios públicos como el agua y el boleto de transporte público, además de la suba sostenida en los alimentos. No obstante, el dato final del 2,5% marca una caída de 0,5 puntos porcentuales en comparación con el 3% reportado en marzo, mes que estuvo fuertemente condicionado por el inicio del ciclo lectivo y los incrementos en servicios educativos.
Al analizar el acumulado del primer cuatrimestre, se observa que la inflación en la Ciudad de Buenos Aires ya alcanza el 11,6%, mientras que la medición interanual se sitúa en un 32,4%. Estas cifras ponen de manifiesto la persistencia del fenómeno inflacionario, a pesar de la desaceleración puntual registrada en abril. En este sentido, los analistas aguardan con expectativa el informe nacional que publicará el Indec este jueves, el cual suele replicar la tendencia marcada por el IPC porteño. En marzo, la inflación nacional había sido del 3,4%, lo que dejó un arrastre significativo para el resto del año fiscal.
En cuanto a la composición del índice, se observó una paridad en el ajuste promedio de bienes y servicios, ambos con un incremento del 2,5% mensual. Sin embargo, al extender el análisis a plazos más largos, los servicios muestran una presión mayor, acumulando un 12,6% en lo que va del año y un 36% en términos interanuales, frente al 9,9% y 26% de los bienes, respectivamente. Otro dato relevante de abril fue el aumento del 1,8% en los precios estacionales, que revirtieron la tendencia a la baja del mes previo, mientras que los precios regulados mostraron una marcada desaceleración, pasando del 6,5% en marzo al 3,3% en abril. Esta dinámica sugiere que, si bien hay una calma transitoria en ciertos rubros, la presión de los servicios regulados sigue siendo un componente crítico en la estructura de costos de los hogares argentinos, obligando a un monitoreo constante de las políticas tarifarias.