Tecnología
30/04/2026 15:57
El magnate admite que no leyó los estatutos de la organización durante el proceso legal contra Sam Altman
El tercer y último día de la declaración de Elon Musk ante la juez en los juzgados de Oakland, California, ha revelado fisuras significativas en la estrategia legal del magnate. Musk, quien cofundó OpenAI en 2015 junto a Sam Altman, sostiene que la organización ha traicionado su propósito original de ser una entidad sin ánimo de lucro dedicada al beneficio de la humanidad. En su demanda, el dueño de Tesla reclama una compensación asombrosa de 150.000 millones de dólares, argumentando que el giro comercial de la empresa hacia un modelo lucrativo, impulsado por inversiones multimillonarias de Microsoft, constituye un fraude a los inversores iniciales y a la sociedad en general.
Durante el interrogatorio, la defensa de OpenAI se centró en la diligencia debida de Musk durante la creación de la firma. Fue en este punto donde el multimillonario admitió una de las contradicciones más comentadas del juicio: no revisó los documentos constitutivos de la empresa con detalle. 'No leí la letra pequeña, solo el titular', admitió ante el jurado, sugiriendo que su participación se basó más en acuerdos verbales y visiones compartidas que en contratos legales sólidos. Esta declaración ha sido interpretada por expertos jurídicos como un golpe a su credibilidad, ya que debilita el argumento de que existía un compromiso contractual inamovible para mantener a OpenAI alejada de los beneficios comerciales.
El conflicto va más allá de una simple disputa monetaria; pone de relieve el dilema ético sobre quién debe controlar la inteligencia artificial general. Musk argumenta que permitir que una sola entidad privada controle esta tecnología es un riesgo existencial, mientras que Altman defiende que la estructura actual es la única forma de conseguir el capital necesario para avanzar de forma segura. La tensión en la sala era palpable cuando se discutió el papel de Microsoft en la junta directiva y cómo su influencia ha moldeado las decisiones recientes de la compañía tecnológica.
A pesar de que Musk solo permaneció en la sala menos de dos horas en esta última jornada, su testimonio ha dejado claro que la visión romántica de la fundación de la inteligencia artificial choca frontalmente con la realidad corporativa actual. Mientras la industria observa de cerca, la resolución de este caso marcará el rumbo de las futuras colaboraciones entre el capital privado y la investigación científica de alto nivel. La sentencia no solo afectará el patrimonio de los involucrados, sino que definirá si el modelo de 'IA abierta' es sostenible en un mercado dominado por la competencia feroz.