Familia

09/05/2026 00:30

Entenderse tarde: el camino de las madres que descubren su neurodivergencia a través de sus hijos

El incremento en los diagnósticos infantiles de autismo y TDAH permite que muchas mujeres adultas pongan nombre a sus propias experiencias

Entenderse tarde: el camino de las madres que descubren su neurodivergencia a través de sus hijos

En la última década, España ha sido testigo de un cambio radical en la percepción y detección de las condiciones del neurodesarrollo. Según los datos más recientes proporcionados por el Ministerio de Educación, el país ha registrado un incremento del 300% en los diagnósticos de trastornos del espectro autista (TEA) y un 254% en la identificación de altas capacidades intelectuales. Este aumento no solo refleja una mejor formación de los profesionales educativos y sanitarios, sino que también ha abierto la puerta a una realidad social latente: el descubrimiento de la neurodivergencia en adultos, especialmente en mujeres que han pasado décadas sin comprender el origen de sus desafíos cotidianos.

El proceso suele comenzar con la observación de un hijo o hija. Al iniciar el camino del diagnóstico para los más pequeños, muchas madres empiezan a reconocer patrones, comportamientos y sensibilidades sensoriales que ellas mismas han experimentado desde la infancia. Este fenómeno, que algunos expertos denominan diagnóstico en espejo, permite que mujeres que crecieron bajo etiquetas de timidez extrema, torpeza social o ansiedad crónica, finalmente encuentren una explicación coherente a su forma de procesar el mundo. El alivio emocional que esto supone suele ser inmenso, ya que permite transformar la culpa en autocompasión y mejorar la salud mental global de la familia.

El sesgo de género y el fenómeno del enmascaramiento social

Históricamente, las herramientas de diagnóstico para el TDAH y el autismo se diseñaron basándose en perfiles masculinos. Esto ha provocado que millones de niñas pasaran desapercibidas durante años. Las mujeres neurodivergentes suelen desarrollar de forma inconsciente estrategias de masking o enmascaramiento, que consisten en imitar comportamientos sociales normativos para encajar. Este esfuerzo constante por parecer normales conlleva un agotamiento mental significativo y suele derivar en episodios de fatiga crónica o agotamiento extremo al llegar a la vida adulta, momento en el que las demandas sociales aumentan.

Las madres que hoy se reconocen como neurodivergentes destacan varios aspectos clave en su proceso de descubrimiento personal que antes consideraban fallos de carácter:

  • La identificación de hipersensibilidad a estímulos auditivos o táctiles que antes simplemente intentaban ignorar.
  • El reconocimiento de una necesidad profunda de rutinas y previsibilidad para gestionar la ansiedad diaria.
  • La comprensión de por qué las interacciones sociales grupales resultan tan agotadoras emocionalmente para su sistema nervioso.
  • El descubrimiento de intereses intensos y focalizados que han mantenido a lo largo de su vida de forma privada.
  • La validación de una forma de pensar lógica y detallista que a menudo era incomprendida por su entorno laboral o personal.

Finalmente, entenderse a una misma permite ejercer una maternidad más consciente y empoderada. Al conocer sus propias necesidades y límites, estas madres pueden ofrecer un apoyo más eficaz y empático a sus hijos, eliminando estigmas y construyendo un entorno familiar donde la diferencia no se vea como una patología, sino como una variante natural del funcionamiento humano. El diagnóstico tardío no es el final de un camino difícil, sino el inicio de una nueva etapa de reconciliación con la propia historia y la construcción de un futuro más amable para toda la unidad familiar.

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