Campo
08/05/2026 18:37
La firma Helm abandona la Argentina tras más de dos décadas de actividad ininterrumpida
La reconocida firma alemana Helm, especializada en la producción y comercialización de insumos químicos para la protección de cultivos, ha anunciado oficialmente el cese de sus operaciones directas en la Argentina tras 23 años de trayectoria ininterrumpida en el mercado local. Esta decisión, que fue comunicada recientemente tras ser analizada en la cúpula global de la compañía en Hamburgo, marca el final de una etapa significativa para una de las filiales más activas del sector agroindustrial. La salida se produce en un contexto donde las condiciones de mercado y el entorno macroeconómico han planteado desafíos insuperables para el modelo de negocios de la empresa en el cono sur.
El abandono del mercado argentino responde a dos factores determinantes que han erosionado la sostenibilidad de la operación. En primer lugar, la dirección de Helm ha identificado un riesgo financiero creciente debido a las prolongadas demoras en la devolución de diversos impuestos retenidos por las autoridades fiscales argentinas. Esta acumulación de créditos fiscales, que incluyen reintegros de IVA y otras percepciones impositivas, ha generado un cuello de botella financiero que impide la rotación eficiente del capital de trabajo. En segundo término, se destaca una caída drástica en los márgenes de rentabilidad, los cuales se han visto reducidos a menos de la mitad en los últimos años debido al aumento de los costos operativos y la imposibilidad de trasladar totalmente la carga tributaria a los precios finales.
El proceso de salida de la compañía ya está en marcha y se completará antes de finalizar el año en curso. Los puntos clave de este repliegue incluyen los siguientes aspectos:
Históricamente, Helm operaba bajo un esquema de producción mixta, donde el 70% de sus insumos se formulaban en plantas nacionales bajo estándares internacionales, mientras que el 30% restante se importaba de otras sedes globales. Con una facturación histórica situada entre los 30 y 40 millones de dólares anuales, su partida representa una pérdida de capital técnico y comercial para el sector. Los distribuidores locales ya han sido notificados para que puedan gestionar sus inventarios y buscar alternativas en un mercado de agroquímicos que continúa enfrentando fuertes tensiones por la burocracia impositiva y la falta de previsibilidad financiera.