Moda
08/05/2026 00:30
Hacia un nuevo contrato sexual desde la antropología y el deseo
Andrea García-Santesmases Fernández, doctora en Sociología y antropóloga de referencia, plantea interrogantes incómodos pero necesarios sobre la estructura de las relaciones afectivas en la sociedad contemporánea. A sus 37 años, esta profesora de la UNED ha dedicado gran parte de su carrera a observar el mundo con una óptica marcadamente política, analizando cómo las estructuras de poder se filtran en los espacios más íntimos de la vida cotidiana. Su formación en la Universidad Complutense de Madrid le permitió identificar desde temprano las jerarquías de género, incluso dentro de los movimientos estudiantiles y colectivos sociales, lo que la llevó a fundar Mantys, una organización centrada en la subversión de los roles patriarcales.
En su obra más reciente, titulada ‘Un nuevo contrato sexual’, García-Santesmases analiza si la heterosexualidad puede ser realmente un espacio de libertad o si las mujeres que eligen a hombres como parejas están inevitablemente alienadas por el sistema. La autora argumenta que el movimiento feminista ha dejado de lado en ocasiones el análisis profundo de lo que sucede dentro del hogar y la alcoba en los vínculos heterosexuales tradicionales. Según su perspectiva, no se trata necesariamente de abandonar estas relaciones, sino de cuestionar y renegociar las bases sobre las que se construyen para alcanzar una equidad real. La redistribución del cuidado y el placer es fundamental para alcanzar un equilibrio que no perpetúe la desigualdad histórica.
Para realizar esta investigación, la antropóloga no se limitó a la teoría académica; pasó largas jornadas entrevistando a profesionales del sexo, específicamente gigolós, para entender cómo se comercializa el deseo y qué buscan las personas cuando los roles tradicionales se rompen. Esta inmersión le permitió observar las fisuras de la masculinidad y las expectativas femeninas en un mercado del afecto que a menudo refleja nuestras carencias sociales. Entre los puntos clave de su análisis destacan:
García-Santesmases insiste en que las mujeres con parejas masculinas no deben ser vistas como sujetos pasivos de la historia, sino como agentes de cambio que enfrentan contradicciones constantes. Su libro busca ser una herramienta teórica y práctica para navegar esas tensiones, proponiendo que la intimidad es, de hecho, uno de los campos de batalla más relevantes para el feminismo del siglo XXI. La clave reside en no dar nada por sentado y en reconocer que lo personal sigue siendo profundamente político, especialmente cuando se trata de amor y deseo.