Ciencia
08/05/2026 00:30
El experto analiza el brote en el buque MV Hondius y alerta sobre el riesgo de transmisión entre humanos
Gustavo Palacios, un referente internacional en virología y experto en hantavirus, ha encendido las alarmas sobre la evolución de este patógeno tras los recientes sucesos en el buque MV Hondius. Según el especialista, el escenario actual presenta una preocupación mayor debido a que la cepa identificada parece mostrar una virulencia superior a la registrada en brotes previos en la región. La comparación directa con lo ocurrido en la Patagonia argentina entre finales de 2018 y principios de 2019 es inevitable, ya que aquel episodio marcó un antes y un después en el entendimiento de la transmisión de este virus en Sudamérica. Históricamente, el hantavirus se asociaba casi exclusivamente al contacto directo con las heces o saliva de roedores, pero los eventos recientes demuestran que las cadenas de contagio entre personas son una posibilidad real y extremadamente peligrosa.
El brote en el buque MV Hondius, que ya ha cobrado la vida de tres personas, ha sido comparado por la Organización Mundial de la Salud con el brote de Epuyén, en Argentina. En aquel entonces, la introducción del virus se produjo inicialmente desde un reservorio de ratones colilargos, pero la situación escaló rápidamente debido a la asistencia de individuos con síntomas a diversos eventos sociales de gran concurrencia. Gustavo Palacios señala que este tipo de eventos denominados supercontagiadores, como funerales, consultas médicas o fiestas de cumpleaños, son los escenarios perfectos que permiten que el virus salte de humano en humano con una eficacia alarmante. En el caso argentino mencionado, se registraron 34 contagios y 11 fallecimientos, lo que subraya la alta letalidad del patógeno cuando no se implementan medidas de control a tiempo.
La característica más crítica del hantavirus en su variante Andes es su capacidad para transmitirse mediante el contacto estrecho, interhumano y prolongado. A diferencia de otros virus respiratorios comunes, este patógeno suele requerir un entorno cerrado y contacto íntimo para propagarse entre humanos, lo que explica por qué los espacios confinados como un barco o viviendas familiares compartidas son focos de alto riesgo. Palacios insiste en que la vigilancia epidemiológica en estas áreas debe ser exhaustiva y agresiva para identificar rápidamente a todos los contactos de primer nivel y evitar que las cadenas de infección se extiendan más allá del foco inicial detectado.
Para frenar la propagación de este tipo de virus y proteger a la población, es fundamental seguir una serie de protocolos estrictos que limiten la interacción entre personas potencialmente infectadas y la población sana. Entre los puntos clave destacados por los especialistas en virología se encuentran:
En conclusión, el panorama actual descrito por Gustavo Palacios nos obliga a reconsiderar profundamente la gestión de los brotes virales emergentes en la actualidad. No basta con controlar la fauna local o los nidos de roedores; la capacidad demostrada del hantavirus para generar cadenas de transmisión humana persistentes exige una respuesta sanitaria rápida, basada en la evidencia científica y en la amarga experiencia de brotes anteriores. La virulencia detectada en los casos más recientes es un recordatorio de que los patógenos están en constante evolución biológica, buscando nuevas formas de propagarse en un mundo globalizado y cada vez más interconectado, lo que demanda una cooperación internacional sin precedentes.