Ciencia
07/05/2026 10:35
Un estudio sobre un brote masivo en Argentina revela la existencia de supercontagiadores con una alta tasa de infección
La comprensión científica del hantavirus de los Andes ha dado un giro significativo tras el análisis de uno de los brotes más letales registrados en Sudamérica. Un estudio reciente sobre un evento ocurrido entre 2018 y 2019, originado en una celebración de cumpleaños en la provincia de Chubut, Argentina, confirma que esta cepa específica posee una capacidad de transmisión social que va mucho más allá del contacto estrecho, hospitalario o sexual. Este hallazgo obliga a replantear las estrategias de salud pública que tradicionalmente se centraban casi exclusivamente en el control de roedores como únicos vectores de contagio, ignorando el potencial de propagación comunitaria entre personas.
El brote analizado resultó en 34 contagios confirmados y 11 fallecimientos, una cifra alarmante que despertó la curiosidad de los epidemiólogos a nivel internacional. Los datos revelan la presencia de individuos denominados supercontagiadores, personas que por su elevada carga viral y su interacción social intensa pueden infectar a un número inusual de individuos en un corto periodo de tiempo. Según el estudio, la tasa de contagio en este evento alcanzó un valor de 2,12 por cada persona infectada. Para ponerlo en perspectiva, el coronavirus presentaba una tasa cercana a 3 al inicio de la pandemia mundial, lo que demuestra la agresividad de esta variante del hantavirus en entornos sociales.
Esta capacidad de infectar a otros en entornos cotidianos, como una fiesta o una reunión familiar, diferencia radicalmente al virus de los Andes de otras variantes del hantavirus presentes en el resto del mundo. Mientras que en otros continentes el contagio entre humanos es extremadamente raro o inexistente, en la región andina el riesgo de transmisión comunitaria es una realidad científica probada. Este descubrimiento cambia por completo la forma en que deben abordarse los brotes, ya que el comportamiento humano y la densidad de las reuniones sociales pasan a ser factores de riesgo tan críticos como la presencia de ratones en el campo.
El estudio subraya que, aunque no existe un potencial pandémico inmediato similar al de otros virus respiratorios debido a su modo de propagación, la gestión de un brote de hantavirus en la zona andina debe incluir medidas de aislamiento social y rastreo de contactos estrictos. No basta con realizar campañas de limpieza en zonas rurales o evitar el contacto directo con los roedores de cola larga; la vigilancia debe centrarse también en el comportamiento de las personas infectadas y sus círculos sociales inmediatos para cortar las cadenas de transmisión rápidamente.
Las recomendaciones actuales para las autoridades sanitarias ante la detección de esta cepa incluyen:
La investigación concluye que el hantavirus de los Andes representa un desafío médico único en su clase. La combinación de una tasa de mortalidad extremadamente alta con una capacidad de transmisión entre humanos documentada exige una respuesta coordinada que combine la ecología de los roedores con la epidemiología social. Solo así se podrán evitar tragedias como las vividas recientemente en el buque MV Hondius o el brote original en Argentina.