Deporte
07/05/2026 12:19
El máximo dirigente de la FIFA explicó que los valores responden a las leyes de mercado y a la demanda en los Estados Unidos.
La organización del Mundial 2026 ha generado una ola de críticas debido a los elevados costos de las localidades para los partidos que se disputarán en Estados Unidos, México y Canadá. Ante este panorama, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, salió al cruce de los cuestionamientos y defendió la política de precios establecida por la entidad máxima del fútbol mundial. Según el dirigente, las tarifas no son arbitrarias, sino que responden estrictamente a las condiciones actuales del mercado deportivo global.
Infantino argumentó que organizar un evento de la magnitud de una Copa del Mundo con 48 selecciones requiere una inversión sin precedentes. En una conferencia de prensa, el mandatario explicó que los precios deben estar alineados con lo que el mercado estadounidense, principal sede del torneo, acostumbra a pagar por espectáculos de primer nivel. Para la FIFA, asegurar la rentabilidad del torneo es esencial para reinvertir esos fondos en el desarrollo del fútbol en naciones con menos recursos.
Las críticas se centran principalmente en que el fútbol, históricamente considerado el deporte del pueblo, se está volviendo inaccesible para el fanático promedio. No obstante, desde la organización sostienen que habrá diferentes categorías de entradas para intentar mitigar este impacto, aunque reconocen que las fases finales tendrán valores récord. La demanda proyectada supera ampliamente la oferta de tickets disponible, lo que naturalmente empuja los precios hacia arriba siguiendo las leyes básicas de la economía.
El Mundial 2026 promete ser el más lucrativo de la historia, con ingresos proyectados que superan cualquier edición anterior. Esto se debe no solo a la venta de entradas, sino también a los acuerdos de patrocinio y derechos de transmisión en un mercado tan potente como el de Norteamérica. Infantino insistió en que el espectáculo que se ofrecerá justificará cada centavo invertido por los aficionados, prometiendo una experiencia tecnológica y deportiva de vanguardia que marcará un antes y un después.
A pesar de las explicaciones oficiales, diversos grupos de aficionados y asociaciones de consumidores han manifestado su descontento, solicitando una revisión de los precios para las categorías más bajas. El desafío para la FIFA en los próximos meses será equilibrar sus metas financieras con la esencia inclusiva del deporte. Mientras tanto, los preparativos continúan a paso firme en las distintas sedes, con la expectativa de estadios llenos a pesar de la controversia monetaria que rodea al evento.